EL MUNDO
👑 El Rey Carlos III toma el té con Trump entre abejas y recuerdos de Escocia

Washington se vistió de gala para recibir a la realeza británica en una visita que mezcla la diplomacia de alto nivel con las anécdotas familiares. El presidente Donald Trump y la primera dama Melania desplegaron la alfombra roja en la Casa Blanca para recibir al Rey Carlos III y la Reina Camila, en un evento que busca suavizar las asperezas políticas con un poco de pompa y protocolo.
💂♂️ Himnos, tropas y un toque de ironía
La ceremonia en los jardines de la residencia presidencial no escatimó en detalles. Tras escuchar los himnos nacionales y pasar revista a las tropas, Trump no dejó pasar la oportunidad de resaltar la conexión entre ambas naciones:
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Amigos inseparables: Trump afirmó que los estadounidenses no tienen aliados más cercanos que los británicos.
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La ironía histórica: El presidente bromeó sobre el hecho de rendir homenaje a un rey británico justo cuando EE. UU. se prepara para celebrar sus 250 años de independencia.
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El factor "mamá": Trump recordó con nostalgia cómo su madre escocesa, Mary Anne MacLeod, se quedaba pegada al televisor viendo a la familia real.
🐝 Una agenda entre colmenas y el Congreso
Más allá de los discursos, la visita ha dejado momentos curiosos y hitos históricos:
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Diplomacia apícola: Los reyes visitaron la recién inaugurada y ampliada colmena de la Casa Blanca después de tomar el té.
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Cita en el Capitolio: Carlos III hará historia al dirigirse al Congreso de EE. UU. en una sesión conjunta, algo que no ocurría con un monarca británico desde que Isabel II lo hiciera en 1991.
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Tensión de fondo: La visita ocurre en un momento delicado, con Trump criticando al Gobierno de Keir Starmer y bajo un protocolo de seguridad extremo tras el reciente intento de atentado contra el mandatario.
🛡️ Seguridad máxima en la Avenida Pennsylvania
Tras el susto del pasado sábado en la cena de corresponsales, la seguridad en Washington se ha multiplicado por mil. Los reyes británicos aterrizaron el lunes para una gira de cuatro días, y cada paso que dan está vigilado por un despliegue sin precedentes, asegurando que la "civilización extraordinaria" que mencionó Trump se mantenga a salvo.
El detalle: Carlos III parece estar cumpliendo la misión de ser el puente que mantenga la relación bilateral a flote, incluso cuando los vientos políticos soplan fuerte desde Londres.