EL MUNDO
¡Francia arde por los cuatro costados con bofetadas de gas lacrimógeno y cuentas públicas que no cuadran!
Las calles francesas vivieron una jornada de auténtico infierno social este martes, luego de que miles de manifestantes entre empleados públicos, profesores y bomberos se lanzaran a más de 170 marchas en todo el país para exigir un aumento salarial urgente que compense una inflación acumulada del 24.17 por ciento frente a unos sueldos congelados que apenas han subido un cinco por ciento desde 2017.
Mientras el sindicato CGT cifró la participación en más de 300,000 personas —con unas 70,000 concentradas en las calles de París—, el Ministerio del Interior redujo la cifra a unos 200,000 manifestantes, en medio de un clima caldeado por el anuncio del primer ministro Sébastien Lecornu sobre un severo ajuste fiscal de 54,000 millones de euros frente a una deuda pública récord que golpea directamente el gasto social.
La tensión se desbordó también en los centros de secundaria, donde las protestas estudiantiles por mejores condiciones en las aulas, falta de profesores y calor extremo degeneraron en disturbios violentos con contenedores incendiados, cargas policiales con gases lacrimógenos y un saldo preliminar de 440 detenidos y varios heridos, obligando al ministro de Educación, Édouard Geffray, a condenar los ataques.
Estos choques masivos y huelgas sectoriales que paralizaron al diez por ciento de la administración estatal ocurren a pocos meses de las elecciones presidenciales de abril y mayo de 2027, calentando un escenario político donde la ultraderechista Marine Le Pen encabeza los sondeos a casi diez años del final de la era de Emmanuel Macron.
