EL MUNDO
¡Arranca en reversa! La campaña electoral en Haití se congela y crece el misterio sobre los comicios
Puerto Príncipe, Haití. – Cuando parecía que la democracia tomaba un respiro, las manecillas del reloj electoral volvieron a pararse en seco. La esperada campaña para las elecciones presidenciales y legislativas, fijadas inicialmente en el calendario para el próximo 13 de diciembre, no arrancó este lunes como estaba previsto, sembrando un mar de dudas sobre unos comicios que buscan coronar al primer mandatario electo en una década.
Según reportes de medios locales, el Consejo Electoral Provisional (CEP) estaría evaluando la modificación del cronograma y la ampliación del plazo para la inscripción de candidatos, a la espera de que el Consejo de Ministros emita un nuevo decreto que ajuste las fichas del tablero político. Mientras tanto, el registro de votantes avanza a paso de tortuga y las puertas para la inscripción de partidos políticos se mantendrán abiertas de forma excepcional hasta el 9 de octubre.
Entre advertencias y vacíos en las calles
Aunque el calendario oficial sigue señalando el 13 de diciembre para la primera vuelta presidencial, legislativa y la consulta popular sobre las reformas constitucionales, este lunes las calles de Puerto Príncipe lucieron totalmente desprovistas de mítines o caravanas políticas.
Semana atrás, el CEP tuvo que poner el grito en el cielo y emitir un comunicado advirtiendo a los aspirantes que debían morderse la lengua y guardar los colores partidarios, ya que el pistoletazo de salida oficial aún no se había dado.
Los rostros en la boleta y el fantasma de la violencia
A pesar de la incertidumbre jurídica y el tira y afloja entre el Gobierno y el órgano electoral, al menos diez figuras públicas se han lanzado al ruedo político como aspirantes presidenciales. Entre los nombres más sonados figuran:
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El ex primer ministro Claude Joseph.
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El alcalde de Delmas, Wilson Jeudy.
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El expresidente interino Jocelerme Privert.
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El activista Wilner Joseph, visto como el alfil del actual primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé.
El trasfondo político no podría ser más complejo. Haití no acude a las urnas para elegir un presidente desde que Jovenel Moïse asumió el poder en febrero de 2017 (magnicidio incluido en julio de 2021). Además, en la contienda figuran desde exministros y comisarios hasta personajes que cargan con sanciones internacionales impuestas por Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea por supuestos vínculos con bandas armadas.
Un proceso bajo fuego y plazos internacionales
La sombra de la inseguridad sigue siendo la gran protagonista. Cifras de las Naciones Unidas revelan que más de 5,700 personas han muerto o sufrido heridas a manos de las pandillas en lo que va de año. Estos grupos, que controlan franjas enteras de Puerto Príncipe y el interior, también se adjudican cientos de secuestros y abusos sistemáticos.
Para contener esta marea, la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) respaldada por la ONU mantiene su pie de fuerza, habiendo renovado recientemente su mandato hasta el 31 de marzo de 2027. Con este panorama de fuego cruzado, los haitianos continúan a la espera de que las autoridades aclaren si el 13 de diciembre habrá fiesta democrática o si el calendario sufrirá un nuevo traspié.
