Comunidad Hermanos Unidos en Cristo sana enfermos de adicciones

Por José García (Egresado del Centro)

La agudización de los problemas sociales producto del consumo de sustancias narcóticas por un gran segmento de la sociedad, ha motivado a personas sensibles por este fenómeno, que cada día se torna mas intenso en el seno de nuestras familias, a sacrificar tiempo y recursos de sus vidas, en aras de combatirlo, o al menos mitigarlo.

Félix Rodríguez (Pepe) fallecido Fundador del Centro Hermanos Unidos en Cristo

La Comunidad Hermanos Unidos en Cristo es un gran ejemplo del trabajo desinteresado y altruista que hombres y mujeres, inspirados por su fe católica y un profundo amor humano, realizan en beneficio de muchos enfermos conductuales, que han caído en la adicción a sustancias prohibidas.

La fundación de un centro que alberga decenas de jóvenes en busca de sanar sus heridas y reorientar sus vidas, obedeció a la visión y el trabajo del inolvidable Félix Rodríguez, mas conocido como Pepe, un incansable siervo de Dios, cuyo paso por esta tierra, fue ejemplo de entrega, amor y gran desprendimiento.

El próximo 28 de marzo, se cumple un año de la partida de Félix al seno del Señor, pero su obra permanece, su sacrificio es tangible en la vida de cientos de jóvenes que entraron un día al Centro Hermanos Unidos en Cristo hechos harapos, y hoy son hombres de bien, útiles a la sociedad y ejemplos en sus familias y la comunidad.

Este sábado 20 de febrero, La Comunidad Terapéutica Hermanos Unidos en Cristo entregó a la sociedad a uno de sus internos. El sacerdote Silvio Ortiz entrega su Diploma a José Ariel Torres Rodríguez, después de haber terminado su tratamiento de un año. Con regocijos retornó con sus familiares, quienes le recibieron agradecidos de Dios y de La Comunidad Terapéutica. Ahora es un nuevo reto para él. Lo que recibió en su tratamiento
debe ponerlo en práctica.

En la actualidad, el Centro está dirigido por la señora María Gutiérrez, quien es la directora, y sobre cuyos hombros recae la continuidad de la visión que tuvo su esposo Félix Rodríguez, y de lo que depende el funcionamiento óptimo de todas las áreas que componen un sistema complejo y altamente exigente de recursos económicos y vigilancia profesional, con el objetivo de brindar un proceso sanatorio adecuado a cada interno. De igual modo, cuenta con el trabajo arduo y eficaz de su subdirector Príamo Veras.

Como guía espiritual, funge el sacerdote Silvio Ortiz. Las terapias y reeducación conductual son basados en métodos científicos, por un equipo de psicólogos (as), entre las que se encuentran las Lcdas. Julissa Veras, Ana Ramírez y Abel Brisita, quienes se entregan abnegadamente al delicado y difícil trabajo de tratar con las emociones, caracteres y conductas de los internos, desde el día que entran al programa, hasta su salida y posterior seguimiento hasta que fuere necesario.

La comunidad religiosa de la República Dominicana y la sociedad en general tiene una deuda impagable con la memoria de Félix Rodríguez, y aunque sabemos que por nada de lo que este hizo a favor de la fe, de la sociedad y de sus prójimos, lo hacia esperando recompensa,  creemos que es justo que para reconocerle y motivar que otros emulen tan abnegada entrega a favor de la juventud y la sociedad en general, se le debe inmortalizar, dotando alguna calle de su pueblo con su nombre, o al menos un busto, algo que recuerde al hombre que salía por los puntos de drogas, las calles y los barrios, a recoger los despojos de esta sociedad en decadencia. Para mí, que fui beneficiario directo de su amor, aun sin conocerle personalmente, lo considero el santo de los adictos. Vive por siempre Félix Rodríguez.

¿Qué es la Comunidad Terapéutica?

Es un centro de rehabilitación interna que trabaja para ayudar a personas con problemas de adicción a través de la fe católica. En la comunidad se imparten terapias psiquiátricas y psicológicas, como también cursos de salud mental, terapia grupal, manualidades, formación vocacional y académica, entre otros.

El autor de este articulo imparte una charla ante sus antiguos compañeros

Todo empezó en la Parroquia La Altagracia, como Fundación, y conjuntamente con la Pastoral Católica de Regeneración en Cristo, de manera ambulatoria. Al constatar las necesidades de un lugar para albergar a los primeros residentes, se optó por alquilar una vivienda en Don Pedro, Licey, allí permanecieron por dos años, mudándose al Centro que hoy ocupan, en la comunidad Cañete, La Cuesta, San José de las Matas.

Licdas. Julissa Brito y Ana Ramírez, psicólogas miembros del equipo terapéutico de la institución. En el centro, el autor del articulo, integrado a la sociedad, luego de recibir tratamiento en el Centro Hermanos Unidos en Cristo.

En estos años de formación cristiana y terapias internas han podido rescatar a cientos de jóvenes, que han pasado por esta comunidad terapéutica y se han reintegrado a la sociedad,  decenas de ellos con todos sus cursos y terapias de formación completos. Uno de sus mayores logros ha sido implementar la terapia ocupacional en la realización de siembras y cultivos de frutos que sirven para el sostenimiento de los mismos internos, un estanque que produce millares de peces, así como también la repostería y panadería, la confección de zapatos CHUEC, herrería, confección de rosarios, carteras entre otros. Todo lo cual les sirve a los internos luego de completar su programa, para encontrar una plaza de trabajo que los mantenga ocupados y siendo productivos a  la sociedad.

En la actualidad el Centro cuenta con 13 internos, los cuales han decidido salir del flagelo de las drogas, comprometiéndose con el programa de rehabilitación, como es el ejemplo de José Ariel, un joven que acaba de ser entregado a su familia, reformado y con una vida reorientada al bien común. Vale la pena luchar por esta causa.

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