Las Paleteras…se nos están yendo

Por José García

Como un escape al desempleo, era frecuente encontrar en los barrios, las esquinas, entradas de centros educativos, en fin, lugares diversos, las emblemáticas paleteras. Con ellas, personas de ambos sexos, en la mayoría de los casos, envejecientes producían pequeñas ganancias y llevaban el pan a sus casas. Según cifras de la Tesorería de la Seguridad Social, el promedio salarial ronda entre 12 y 13 mil pesos, mientras que un paletero podía obtener hasta 15 mil pesos de ganancias netas mensuales.

Por José García

Para Lucas, un honrado trabajador, que por más de treinta años ha vivido de este oficio, ya no es así. Nos cuenta que antes de la pandemia, podía vender hasta tres mil pesos diariamente, de los cuales obtenía el 30% como beneficio neto. Pero que ahora, por las medidas de control del Covi 19, y la pocas personas que transitan las calles, apenas llega a vender entre Mil y Mil quinientos pesos.

Estos negocios informales esencialmente nacieron de las pulperías, en forma de una maletica de madera pintadas de llamativos colores, siendo en nuestra ciudad de Santiago los primeros en apoyar esta modalidad de microempresa, la Compañía Anónima Tabacalera, que los utilizaba para publicitar sus productos. Las paleteras ofrecen a las personas que caminan por las calles, desde mentas, hasta cigarrillos y desde chocolates, hasta galletas, sin olvidar las chupetas, cacaítos y chicles.

Lucas está ubicado en la calle Restauración, entre la Sánchez y la Mella. Sirve café, y todos los empleados y dueños de negocio del lugar son sus clientes. El día que, por alguna razón, no abre su paletera, todos le extrañan y comienzan a llamarle por teléfono, para saber qué pasó.

Probablemente estemos asistiendo a la desaparición de esta estampa citadina, pues cada día son menos las paleteras que encontramos.

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