“Muchos se enganchan al humor, pero no tienen idea de lo que van a hacer”

Esta gloria del arte nacional celebrará en el teatro La Fiesta del hotel Jaragua sus 50 años como comediante

Cuquín Victoria está celebrando “los primeros 50 años” de su brillante carrera, con la satisfacción de que la gente lo sigue aceptando, “aún a esta edad (75) y teniendo ya como competencia a los jóvenes”.

Al cumplir sus cinco décadas dedicadas al entretenimiento, esta Gloria del Arte Nacional se siente privilegiado por el respaldo del público, y ese cariño que le manifiestan “diariamente en la calle” es su mayor premio.

Eso es lo que le anima a festejar el próximo 4 de diciembre, en el teatro La Fiesta del hotel Jaragua, sus “50 añitos”, un espectáculo que estará marcado por los personajes y el humor que  ha caracterizado a lo largo de una dilatada trayectoria que inició en la radio de la década del 70.

“Tengo la aceptación del público y eso es una satisfacción, un privilegio, y lo hago tal vez (el evento de aniversario), más que por el dinero, por recibir esa respuesta”, dijo en la entrevista especial del Desayuno de elCaribe-CDN.

Es un montaje, según adelantó, pretencioso (diseñado por Edward Durán y Christian Victoria, hijo del humorista), con orquesta en vivo, coros, bailarines, pantallas e invitados, que son colegas con los que ha trabajado en algún momento.

Inicios de una brillante carrera

César Augusto Victoria Suazo (Santo Domingo, 18 de septiembre de 1946), nombre de pila de Cuquín, forma parte de una generación de oro que afianzó las bases del humor, en la que descollaron figuras como Freddy Beras Goico, Milton Peláez, Luisito Martí, Julio César Matías “Pololo”, María Rosa Almánzar (Sirita), Felipe Polanco “Boruga”, Roberto Salcedo, entre otros nombres muy notables.

Cuquín comenzó la carrera de Ingeniería Civil en la UASD, pero para esa época la lucha del “medio millón” causó problemas en ese centro de altos estudios, y se transfirió a la Universidad Central del Este (UCE), donde se graduó cuando ya era un famoso humorista.

Aunque “no estaba en eso”, su talento para hacer reír lo expuso primero en la radio, animado por su compadre Milton Peláez. “Milton y Freddy inventaron un programa de radio que se llamaba ‘El Show de Noticias’, en el 71 (…) Milton me sugirió que hiciera el personaje de ‘Chochueca’, un tipo que acechaba los velorios; como no había funeraria, él iba a las casas donde estaban velando el difunto, arreglaba las sillas, la flores, y cuando terminaba el entierro le regalaban dinero, la ropa del fallecido y le daban el hielo que se le ponía debajo del ataúd en esa época, entonces se lo vendía a los frieros (frío frío)”, recordó entre risas en una conversación con el director de elCaribe, Nelson Rodríguez; la directora de CDN 37 y CDN Radio, Alba Nely Familia, así como los periodistas Samir Saba, Patria Urbáez y José Nova. Antes había formado parte del elenco de “En la prensa” y más tarde se unió con Freddy Beras y la actriz Cecilia García en el espacio “Tres por tres””.

Impulso de la televisión

Pero fue su incursión en la televisión que marcaría su camino al éxito y al corazón de la gente. “Realmente fue una escuela. Eso ha sido lo más importante, lo que realmente me ayudó a que la gente conociera mi trabajo y me aceptaran”, afirma al recordar sus años en El Show del Mediodía, donde junto a Julio César Matías “Pololo”, María Rosa Almánzar “Sirita”, María Cristina Camilo, Freddy Beras Goico, Milton Peláez, Cecilia García, Roberto Salcedo y Luisito Martí, conformaron un inolvidable “Dream Team del humor dominicano”.

Claro, fue una escuela en la que le agradece mucho, sobre todo, a Freddy Beras Goico (El Seibo, 21 de noviembre de 1940 – New York, 18 de noviembre de 2010), quien le enseñó el arte de la disciplina y del respeto al público.

“Freddy era implacable en eso, un hombre que se levantaba, se iba a la oficina y se imaginaba 80 proyectos. Me llamaba para reunirnos, siempre manteníamos contacto, no solo de trabajo, sino también familiar, y eso nos ayudó a una complicidad que nos valió muchísimo en el humor. Nada más de mirarse ya uno sabía por dónde iba el otro”.

Contar con el respaldo y la influencia de este mentor le permitió para sobresalir entre los mejores y conquistar la teleaudiencia en ‘Con Cuquín’ (uno de los espacios de mayor referencia del humor dominicano en las décadas de los 80 y 90) así como en sus participaciones en los cuadros de comedias de ‘Sabro Show’, ‘Punto Final’, ‘No hay 2 sin 3’, ‘Divertido con Jochy’ y ‘Chévere Nights’.

Al humor de hoy le falta información

Dice que la fórmula que le ha valido para establecerse y mantenerse en el negocio del entretenimiento siempre ha estado basada en el respeto al público. Cuenta que en el trabajo humorístico que se hacía antes no había vulgaridad ni insultos a nadie. Esa es la receta que le aconseja a la nueva generación.
“Una cosa que yo le aconsejaría a los jóvenes de ahora que traten de llevarlo así, porque abarcan a todo el público sin exclusiones de gente que por alguna razón no les guste y entonces se separen de ese grupo. Si tú haces un humor abierto y respetuoso tienes a todo el mundo a tu favor”, sostuvo.

Al comparar el humor que se hacía en esa época con el que se produce en estos tiempos, cree que ahora le falta información (a los talentos), “porque muchos se enganchan al asunto del humor, pero no tienen idea de lo que van hacer”.

“Eso es como el dembow, que cualquiera se pone a inventar (…) Tú tienes que pensar qué tú buscas y a qué público tú quieres llegar”, puntualizó.

En ese sentido, entiende que lo que ayuda al buen repentista es manejar mucha información de todo lo que está pasando, no solo del país sino en el mundo, y contar con lo básico de cultura.
Destacó el nivel de formación de la generación del “Dream Team del humor dominicano”, muchos de ellos figuras centrales de “La Escuelota”.

El mejor relevo: Raymond y Miguel

De los relevos, observa que los que están haciendo humor con más calidad son Raymond Pozo y Miguel Céspedes, sustentado en la escenografía y guiones bien elaborados. “El humor ha cambiado, ya hay varias generaciones, porque después de nosotros vinieron, por ejemplo, Irving Alberti, Kenny Grullón, Luis José Germán, Carlos Sánchez; luego, Raymond y Miguel, Fausto Mata, entre otros. Cada uno tiene su personalidad y su línea que es diferente”, resaltó.

Le prohibieron imitar a Balaguer

Cuquín Victoria le ha dado vida a decenas de personajes a lo largo de su carrera, entre ellos los inolvidables “Cochueca”, “Vicente El imprudente”, “Ciro”, “El Coronel”, “El científico loco”, “El padre Jon” y “Napoleón”.

Cuenta que en la única ocasión que se sintió presionado por reacciones en contra de sus representaciones fue cuando inició la imitación del presidente Joaquín Balaguer. Recordó que el Procurador de ese momento le envió una carta en la que le advertía que estaba completamente prohibido imitar al mandatario.

“Como a la semana llegó el permiso que sí, que podía hacerlo. Luego me enteré, muchos años después, que Balaguer llamó por teléfono al Procurador y le dijo: -deja a ese muchacho tranquilo-.
Y yo siempre lo hice sin intención de ofensa ni de acusación; al contrario, mi intención era humanizar el personaje, ponerlo a hacer cosas que nadie se imaginaba”, agregó.

Aferrado a lo simple de la vida

Precisamente, para alejarse de los inconvenientes que trae consigo el éxito, se ha aferrado a lo simple de la vida, no creerse una estrella y respetar el trabajo.

“Eso ha sido fundamental. Estuve en muchas ocasiones en ambientes complicados con el asunto del consumo (de las drogas), pero nunca eso me llamó la atención”, subrayó.

La crianza que le dieron sus padres y la familia actual también fue el motor para alejarse de los vicios que rodean al mundo del espectáculo. “Son personas que siempre me han apoyado en todo el trayecto”, resaltó.

Por supuesto, varias veces le han propuesto llevar su vida al cine, pero dice que no encuentra por dónde comenzar. “Primero, a quién le va a interesar eso. Lo que alguien me propuso, que me parece bueno y estoy buscándole la fórmula para ver cómo lo organizo, es un libro de anécdotas y mi relación con todos esos personajes que han sido mis compañeros durante tanto tiempo”, valoró.

Éxito en el cine; concluye rodaje

Cuquín se siente muy orgulloso de todo lo que ha logrado en el arte. Incluyendo el éxito en su faceta de actor en la pantalla grande y en el teatro, algo que aprendió empíricamente por la experiencia en la televisión. “Comenzamos en el cine a modo de comedia, pero cuando me llamaron para esa película (La Familia Reyna) me provocó y era un desafío para mí, era hacer una cosa completamente diferente a lo que el público está acostumbrado a ver. Me gustó la idea y afortunadamente dio resultado, me dieron premios por eso”, expresó.

Su filmografía abarca más de 20 títulos, el más reciente lo acaba de rodar de la mano de los directores Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas.

“Tiene pinceladas de humor, pero no es comedia. Es una película que se llama La Hembrita”, precisó.

No le gusta la política ni las redes sociales

Nunca ha pensado en dejar el humor, ni lo hará. Eso quedó muy claro cuando afirmó que: “he vivido así toda mi vida, esa es mi forma de ser”.

Aunque desde el 2019 asumió un cargo diplomático en el que “tengo que aparentar ser serio” (risa). “Estoy aquí (en Santo Domingo) porque estoy en las diligencias de la organización del show, pero la semana que viene vuelvo para allá. He cogido a pecho mi cargo (consejero cultural). Es un aprendizaje, es una cosa nueva para mí”, afirma. En ese sentido, cuenta que está más consciente del valor de las relaciones internacionales y la responsabilidad que tiene como representante del país.

Agradeció al presidente Luis Abinader por la confianza y permitirle continuar con su trabajo.

Pero la política per se o someterse al escrutinio no ha pasado nunca por la cabeza de Cuquín Victoria. “No, estoy tranquilo así (…) No me gusta la opinión del contrario”, dijo entre carcajadas sobre una posible incursión en esta área. Y mucho menos después de algunos comentarios que surgieron en las redes sociales, tras su designación en la embajada. Le preocupó bastante que dijeran que era “una botella”

“Las redes tienen ese problema, que hay mucha libertad de gente que desconoce un tema, pero esa es su impresión, sin saber la verdad de las cosas. Es peor contestar, porque se mete uno en una discusión que no llega a ninguna parte”, manifestó.

Su carrera en el mundo del entretenimiento no ha sido obstáculo para que Cuquín sea un buen esposo, padre y referente de estabilidad familiar. A finales del mes pasado celebró los 51 años de casado con Clemen Damirón, la madre de sus tres hijos (Sarah, Christian y Raquel).

“He hecho todo lo posible para que tengan su educación, su hogar, su familia. Ya todos están casados (sus hijos). Tengo ocho nietos, ya los cumpleaños hay que celebrarlos en el Estadio Olímpico (risa). Pero nos hemos mantenido muy unidos, no tengo quejas de mis hijos, al contrario, todos han sido muy buenos”, expresó el famoso humorista dominicano.

Hacer reír es difícil
Es más fácil hacer llorar. Pero ya a uno, por la cantidad de años que se tiene haciendo reír, las cosas se facilitan”.

Se vive del humor
Se puede, yo he vivido de eso. Con excepción de algunos picoteos que hice de ingeniería, pero he vivido de eso. Por ejemplo, el trabajo en la televisión genera comerciales, películas, etc.”

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