“Nope”, la más taquillera del fin de semana en EE.UU., es una película a la que hay que decir que sí

Después del éxito comercial y de crítica de “Get Out” (2017), una película de terror que rompió a lo grande en la taquilla, Hollywood y el público esperaban lo que el escritor y director Jordan Peele haría a continuación. Ya sea denunciando la hipocresía de los liberales blancos en su brillante película ganadora del Oscar (“Get Out”), o utilizando versículos de la Biblia para hacer reflexionar al público sobre la dualidad de la existencia humana en “US”, sus películas se sienten únicas con respecto a todo lo que hay en los cines.

Esta tendencia continúa con su más reciente trabajo de Peele, “Nope”, un thriller de ciencia ficción que establece la tensión desde sus primeros momentos.

Hacía tiempo que no asistía a una gran película sin apenas saber lo que iba a ver. Sólo eso bastó para provocar unos buenos escalofríos cuando las luces se atenuaron y el logotipo de Universal giró frente a mí.

Peele ya había dado un giro al cine de terror y había puesto patas arriba nuestras expectativas con sus anteriores películas, así que ¿qué nos depararía este nuevo largometraje? La respuesta se desarrolló a lo largo de las dos horas siguientes, y aunque continúa el récord ininterrumpido de Peele de producir películas de terror elevadas y mucho más complejas de lo que uno se imagina a primera vista, en última instancia, al llegar al final, añade tanto a una estructura intrigante que ésta se dobla y queda sin forma. Eso no quiere decir que los nervios no se pongan de punta en general.

Al igual que en su anterior película, “Us”, Peele utiliza la televisión y la Biblia, en este caso una referencia a Nahum 3:6, que dice: “Te acribillaré con suciedad, te trataré con desprecio y te convertiré en un espectáculo”, para proporcionar las pistas claves necesarias para descifrar la narración central.

Al comenzar en el plató de una comedia familiar de los años noventa, está claro que ha ocurrido algo terrible. Un chimpancé ensangrentado, llamado Gordy, camina junto a un cuerpo cuya parte superior del torso está oculta por un mueble.

La espeluznante imagen se vuelve aún más inquietante cuando Gordy se gira para mirar directamente a la cámara, como si acabara de darse cuenta de que le están observando.

Esta incapacidad del público para apartar la mirada, incluida nuestra obsesión por hacer una producción del trauma ajeno, es uno de los muchos temas que se exploran con mucho más detalle a lo largo de la película.

Sin embargo, para entender cómo se conectan los trágicos acontecimientos de una década anterior con los extraños sucesos del presente en la película, hay que encontrar todas las piezas del puzzle que Peele ha esparcido a lo largo de Nope.

El director deja esta investigación en manos de los hermanos Otis Jr. “OJ” Haywood (Daniel Kaluuya) y Emerald (Keke Palmer), gente corriente que no tiene ni idea de la magnitud de los acontecimientos en los que se verán envueltos.

Procedentes de una larga estirpe de entrenadores de caballos en Hollywood, los únicos negros de la industria, OJ lucha por mantener a flote el negocio familiar después de que su padre (Keith David) muera misteriosamente por una moneda caída del cielo.

Viendo una posible ganancia económica si consiguen una foto del objeto, OJ y Emerald solicitan la ayuda de Ángel (Brandon Perea), trabajador de una tienda de tecnología, para que instale cámaras de vigilancia en su rancho.

Sin embargo, los hermanos no se dan cuenta de que el misterioso objeto es algo mucho más peligroso de lo que podrían imaginar.

Ese hecho procede de Ricky Park (Steven Yeun, The Humans), una antigua estrella infantil conocida por haber sobrevivido a un horrible incidente en el plató durante una grabación en directo de su popular programa de televisión.

Tras mudarse con su familia y hacerse con un pueblo del salvaje oeste en decadencia, Park ha revitalizado el castillete de tablillas para convertirlo en una reluciente trampa para turistas, con un espectáculo de vaqueros en vivo que está a punto de presentar un nuevo acto en breve.

Ese nuevo acto es sólo uno de los misterios que subyacen a una revelación mayor que Peele mantiene oculta durante gran parte de la duración de Nope.

Sin embargo, el camino hacia esa revelación es un poco accidentado.

En primer lugar, está claro desde el principio que Peele tenía planeado un final y ha trabajado hacia atrás porque todas las piezas encajan.

Eso está muy bien, pero deja la primera mitad de la película con mucha exposición e hilos que hay que hilar para que Peele y los personajes puedan entrelazarlos después.

Hay demasiados hilos secundarios que pueden añadir una breve dinámica a los personajes secundarios, pero que en última instancia no resultan útiles para la película en su conjunto.

Es admirable dar peso a estos actores periféricos, pero cuando distrae de la narración principal, se convierte en un problema que hay que resolver en lugar de dejarlo pasar.

Lo que sigue siendo una constante en las películas de Peele es su habilidad para hacerse con un buen reparto. El oscarizado Kaluuya está un poco más apagado que de costumbre, lo que encaja con su personaje relajado y sin aspavientos.

Sin embargo, con otros actores como Brandon Perea, que interpreta al agente técnico que ayuda a los hermanos Haywood, y el gran Michael Wincott (Hitchcock), que gruñe en el papel de un director que busca la emoción, que se hace tan fuerte, hace que Kaluuya parezca dormido durante gran parte de la película. Yeun es el tercero en la lista, lo que es un poco engañoso ya que su papel es relativamente pequeño comparado con Perea y Wincott.

Lo más impresionante, con diferencia, es la actriz Keke Palmer, está en plena forma. Empezando la película como la hermana menor que no se preocupa por nada que no la involucre y terminando como una líder que no toma prisioneros, Palmer tiene una escena tras otra para robar y se lleva felizmente la película.

Es otro ejemplo (como el de Lupita Nyong’o en Us) de que Peele tiene una extraña habilidad para escribir mejor para sus personajes femeninos que para los masculinos.

Para aquellos que se lo pregunten, sí, “Nope” tiene algunas partes espeluznantes… especialmente una que se repite a menudo y que involucra a un animal fuera de control. Más que nada, es la película visualmente más impresionante de Peele hasta la fecha.

Al trabajar con el director de fotografía Hoyte van Hoytema (Ad Astra) y al rodar numerosas secuencias en IMAX, la película adquiere una belleza a gran escala, que en gran parte se ajusta a los temas del viejo Oeste que Peele introduce al principio y a los que hace referencia con frecuencia.

Esa sensación de ´salvaje Oeste` se refleja en la magnífica partitura de Michael Abels (Detroit), que se vuelve más emocionante con cada nueva pista musical.

Peele utiliza con éxito un enfoque de tensión, que se traduce en momentos inquietantes para luego desactivarlos con un toque de comedia, o simplemente mostrando que la supuesta amenaza es cualquier cosa. Uno nunca está seguro de cuándo llegará el verdadero peligro o qué forma adoptará.

Esta técnica es eficaz porque OJ y Emerald no reaccionan en las situaciones a la manera típica de Hollywood, sino a como responderían los negros en esa circunstancia.

Cuando un personaje pronuncia la palabra ´nope` se juega con un efecto cómico ya que es lo que el público está pensando en ese mismo momento. Kaluuya y Palmer están muy bien en los papeles principales, aportando cada uno la mezcla adecuada de humor, fuerza y vulnerabilidad a sus personajes. Aunque Peele no profundiza demasiado en el dolor de los hermanos, aporta lo suficiente sobre su vínculo para que sus decisiones resulten plausibles.

Lo que le falta a “Nope” en cuanto a la profundidad de los personajes, lo compensa con ideas intrigantes.

Hay mucho que descifrar en la forma en la que Peele estructura la historia y los mensajes que transmite.

La película está repleta de comentarios sobre nuestra sed de sensacionalismo; en un momento dado, hay una divertida referencia a TMZ y a cómo la cultura pop puede hacernos perder de vista la horrible realidad de la situación.

Peele también se toma tiempo para reflexionar sobre el papel del cine en todo esto a través del personaje de Antlers Holst (Michael Wincott), un afamado director de fotografía conocido por conseguir tomas imposibles. Impulsado por su ego, Holst es un hombre que estaría dispuesto a arriesgar el destino de la humanidad con tal de conseguir esa toma perfecta.

Ya sea obligando al público a reflexionar sobre la naturaleza explotadora del espectáculo o deslizando momentos de horror dentro de los tensos ritmos de la ciencia ficción, Nope es una película de Peele después de todo y da al público mucho que masticar.

Demostrando una vez más por qué es uno de los directores más interesantes de esta generación, Peele ofrece una película de ciencia ficción que se siente fresca incluso cuando hace sutiles guiños a las películas de esa temática que la precedieron. “Nope” es una película a la que hay que decir que sí.

El pasado fin de semana, la película de suspenso sobre OVNIS se colocó como la más taquillera en Estados Unidos al debutar con un recaudo de 44 millones de dólares, informó Universal Pictures.

 



Gracias a link

Pin It on Pinterest

A %d blogueros les gusta esto: