Subidas de tono, urbanas multiplican el “patrón masculino” de letras explícitas

El esquema de letras explícitas que comenzaron a implementar los hombres en la música urbana es el mismo patrón que sigue en la actualidad una parte considerable de las mujeres que interpretan el género.

Es cada vez más normal escuchar en voces femeninas expresiones y versos explícitos que fueron el señuelo lírico del sector masculino.

No es de extrañar que intérpretes como Tokischa, La Perversa, Yailin La Más Viral, La Insuperable, Gailen La Moyeta y hasta La Ross María se dejen seducir por ese caramelo (¿envenenado?) de la morbosidad y las palabras explícitas.

Tampoco tienen tapujos, como en otros tiempos, a lucir sus cuerpos de una manera atrevida en videos musicales y en sus redes sociales.

Habrá que esperar por otras como Martha Heredia y Chelsy Bautista que se mantienen al margen hasta ahora.

La generación anterior de mujeres no subió a tanto picante. La Materialista, Melymel, Milka la Más Dura, Heidy Brown y Natti Natasha, entre otras, se abrieron camino en el género urbano sin que lo subido de tono pasara la raya.

Las pioneras componían canciones en las que no necesariamente recurrían a recursos vulgares. 

“Las chapas que vibran”, en voz de La Materialista, fue un escándalo hace siete años en el país y no llega a los niveles de ahora.

En “Las chapas que vibran” ella hace alusión a sus “pompis”, y en el video musical de esta se muestra con pocas piezas de ropa y baila sexualmente junto a las bailarinas que la acompañan.

A La Materalista también hay que reconocerle temas como “Corazón al revés”, el cual tiene una letra romántica y cuenta desde hace seis años con unos seis millones de reproducciones. 

Las urbanas no siempre interpretan temas que contienen contenidos aptos para todos y es como si ninguna quisiera evadir la modalidad de cantar hasta obscenidades.

Un ejemplo de ello es La Ross María, quien empezó cantando “letras limpias”, pero hace un mes estrenó “El heladero”, con lo que dio un giro temático a su repertorio. 

Ross pasó de difundir el mensaje de que “Las mujeres se valoran, se respetan, aunque no les veas las coronas, se tratan como princesa” a cantar versos en los que reza: “Yo no traje panty. Te la puse fácil, coge esta papaya y chúpala como que es candy”.

Debido a ese cambio de rumbo, esta ha recibido críticas negativas por una parte del publico que la seguía y valoraba sus letras sentimentales, considerando que se montó en la ola de exponentes que con sus letras llevan un mensaje no apropiado a las jóvenes.

Opiniones de expertos

Respecto a eso, el psicólogo Germán Genao explicó al Listín Diario que las cantantes son modelos de moda, de conducta y de concepto, que son seguidas por chicas que tienen la “libertad” de asumirlas como modelos a seguir, y que las que imitan sus conductas pueden llegar a tener consecuencias negativas en sus vidas, lo que en ocasiones las deja como “víctimas” de la situación.

Las conductas grupales de las chicas están repercutiendo de forma “agresiva” en las conductas individuales de las jóvenes que son sus fanáticas, de manera que para estas muchachas “ná e´ ná” y no piensan en las repercusiones de sus decisiones.

Para Genao, las intérpretes tienen la idea de que sus composiciones tienen que provocar me gustas, ventas y comentarios en las redes sociales, por lo que acuden a letras lujuriosas, lascivas, y pocos elegantes. 

Actualmente, parte de la música de las urbanas contiene versos en los que se usan términos promiscuos que hacen referencia de forma cruda a la sexualidad de la mujer, así como a la del hombre.

“Luego de que estos se cimientan en cierto núcleo social como el de la juventud, los principios brillan por su ausencia”, concluyó Genao.

Por su parte, la socióloga Josefina Almánzar comentó que existen muchas discusiones y posiciones en cuanto a las piezas musicales de las urbanas, hay gente que alega que sus música no afectan directamente el comportamiento de las niñas y de las mujeres de República Dominicana, debido a que provienen de una sociedad que de una manera u otra está aceptando y valorando estos comportamientos.

Mientras que otros ciudadanos piensan lo contrario porque para ellos estas mujeres inspiran a las mujeres y jóvenes a la vanidad, a la promiscuidad, a la agresividad y a la aceptación de una violencia que de por sí está arraigada en la sociedad dominicana.

“La música y el arte son manifestaciones de los pueblos que de una manera u otra marcan rutas a seguir”, agregó Almánzar.

La socióloga entiende que cuando las chicas jóvenes escuchan, bailan y cantan una música que promueve la sexualidad desenfrenada está aceptando en su ser como algo válido que su cuerpo puede ser tratado como un objeto sexual, lo que fortalece la cultura machista en sí misma, llegando a esclavizar a las mujeres, en vez de a liberarlas.

Finalmente, Almanzar aprovechó la entrevista que se le realizó para hacer un llamado a la sociedad dominicana, en el que explica que los ciudadanos deben hacer una revisión a la situación actual, para así asumir con responsabilidad y voluntad una transformación de este contexto, donde la políticas públicas cumplen un rol protagonista como garantía para poder alcanzar transformaciones en la igualdad de género y en los derechos de las mujeres.



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