Un importante país europeo busca extranjeros que quieran vivir allí

El trabajo remoto nos ha dado la oportunidad de poder hacerlo desde cualquier parte del mundo. ¿Te imaginas trabajar desde Croacia? Este país europeo ofrece un programa de visas a extranjeros, especialmente nómadas digitales, para que instalen sus oficinas allí. Y tú, ¿lo harías?

Croacia es un país de Europa Oriental con una larga costa en el mar Adriático. Incorpora a más de 1,000 islas y lo cruzan los Alpes Dináricos. Su capital interior, Zagreb, es conocida por el barrio Gornji Grad (ciudad alta) y sus diversos museos. La principal ciudad costera, Dubrovnik, tiene murallas enormes que datan del siglo XVI y rodean una ciudad antigua con edificios góticos y renacentistas.

Con su capital en el interior y la mayoría de grandes ciudades en la costa, Croacia se divide entre una mentalidad centroeuropea más seria en Zagreb, Zagorje y Eslavonia (con dieta carnívora, arquitectura austríaca y un mayor interés por el progreso personal que por el ocio) y el carácter costero mediterráneo, más relajado y abierto. Los istrios acusan fuertes influencias italianas y suelen ser bilingües (italiano y croata). Los dálmatas, aunque algo poco menos italianizados, son en general gente distendida y tranquila: muchas oficinas cierran a las 15.00, lo que permite a la gente disfrutar del sol en la playa o en la terraza de un café.

La mayoría de personas vinculadas al turismo hablan alemán, inglés e italiano, si bien el inglés predomina entre los jóvenes.

Es normal que los hijos vivan con sus padres hasta bien entrada la edad adulta, y más los varones, particularmente en un entorno rural, donde suelen llevar a sus nuevas esposas a vivir a la casa paterna. La expectativa de quedarse en casa hasta el matrimonio complica la vida a los gais y las lesbianas, y a los caracteres más independientes. Para muchos jóvenes la solución es marcharse a estudiar a otra ciudad.

La mayoría de familias tienen casa en propiedad, compradas en años posteriores al comunismo cuando las propiedades otrora del Estado se vendieron a los inquilinos a precios muy baratos, y que suelen heredarse de abuelos, tías abuelas u otros familiares.

Modales y maneras

Los croatas pueden dar la impresión de ser desinteresados y maleducados (incluso los que trabajan en el sector turístico), y hasta puede que moleste su franqueza. Los falsos cumplidos son eso, falsos. Las sonrisas y frases del tipo “que tenga un buen día” se reservan a los allegados. La idea de escribir una carta a un completo desconocido y llamarlo “querido” les parece raro; tampoco les gusta llamar a alguien “colega” si solo lo conocen de una vez.

Así es como funcionan los croatas y no hay que tomarlo como algo personal. Al menos se sabe a qué atenerse. Pero cuando se pasa de mero desconocido a amigo, entonces aparecen la calidez, la generosidad y la hospitalidad, quizá para toda la vida.

Nunca hay que preguntar a un croata cómo está si no se quiere saber la respuesta, que nunca será un simple “bien, gracias”. Los dálmatas, en especial, son propensos al dramatismo: o disfrutan de las alegrías de la vida o se muestran totalmente desolados. Así pues, de preguntarlo, enseguida se conocerán las circunstancias.

Religión

Según el censo más reciente, el 86,3% de la población se confiesa católica, el 4,4% ortodoxa (que corresponde exactamente con el porcentaje de serbios), el 4% “otros” o “no contesta”, el 3,8% atea y el 1,5% musulmana.