Los luchadores españoles golpean fuerte en UFC: siete victorias en ocho combates en la mayor liga de MMA

Juan Espino (2-0), Joel Álvarez (3-1) e Ilia Topuria (2-0) encaran el 2021 en una buena posición dentro de sus categorías tras cuajar grandes actuaciones en los dos últimos años. España ostenta el mejor récord en 2020 junto a Nigeria (5-0)

Álvaro G. Colmenero Actualizado:05/02/2021 

Hace 27 años, cuando las artes marciales mixtas (MMA) no se podían considerar ni siquiera como tal, más próximas a las peleas callejeras que a un deporte reglado, un luchador vasco se batía en duelo en el segundo evento realizado por la Ultimate Fighting Championship (UFC). Su nombre es Alberto Cerra León, campeón mundial de Pencak Silat –un arte marcial indonesio– y perdió por sumisión frente al holandés Remco Pardoel. Este es considerado el primer luchador nacional que compitió en los orígenes de UFC, aunque aquello no tiene nada que ver con lo que es hoy. Ya adentrados en la época moderna, fue el sevillano Enrique Marín, «Wasabi», el primero que logró hacerse un hueco en la «Champions League» de las MMA, aunque su andanza terminó con su ajustada derrota frente a Sage Northcutt. También hubo tiempo para que Abner Lloveras firmara una pelea en un evento de UFC, pero su trayecto terminó con su tropiezo frente a Chris Gruetzmacher.

Sin embargo, esos momentos, en los que los titulares en prensa ni si quiera existían o si lo hacían era para versar sobre una derrota, han terminado. Tres luchadores han sido los encargados de despertar a España de su letargo en las artes marciales mixtas. El canario Juan Espino, el asturiano Joel Álvarez y el hispanogeorgiano Ilia Topuria han logrado entre todos siete victorias en ocho combates en UFC, aunque si se suman los dos triunfos previos de Espino frente a Ben Sosoli y Maurice Greene en la casa del TUF –no cuentan en el récord oficial– serían diez en once pleitos. Los números no engañan. Tampoco sus espectaculares actuaciones. España ostenta el mejor récord junto a Nigeria de 2020, con 5 victorias y ninguna derrota. Los luchadores españoles golpean fuerte en la mayor liga del planeta y encaran el 2021 con «gran motivación» y en una buena posición para «hacer cosas grandes» en sus diferentes categorías de peso.

Grandes posibilidades en el peso pesado

La explosión hispana llegó precisamente con el paso arrollador de Espino, apodado en esta etapa como «El Guapo», por el «reality show» de la empresa estadounidense. Tras imponerse a Sosoli y a Greene, el grancanario sometió con una llave de brazo en el primer asalto a Justin Frazier el 30 de noviembre de 2018, en la pelea coestelar en Las Vegas. «Llegué nervioso a la pelea porque recuerdo que tuve un dolor fuerte en las costillas, incluso pedí que me infiltraran, pero no me dejaron. La mano no estaba bien y después del combate me operé. Yo ya había hecho lucha con él en las pruebas del TUF y vi que era superior, eso me daba un poco de tranquilidad, pero nunca uno sabe qué puede pasar. Durante el combate, él intentó ser agresivo y vino a por mí y eso lo pagó porque le pude meter ritmo desde el principio. Todas las peleas cuestan pero esta no fue muy dura, no pudo salir mejor», recuerda Espino en ABC.

Tras lograr el único bono por desempeño que ha logrado un español en la UFC hasta el momento, premiado con 50.000 dólares, Espino tuvo que pasar por el quirófano en repetidas ocasiones para poner a punto su mano, que llevaba tiempo muy tocada. El grancanario, asiduo al American Top Team, uno de los mejores equipos del mundo, regresó el 26 de septiembre del año pasado tras casi dos años de inactividad. «Contra Jeff Hughes también llegué con un poco de nervios, porque era la primera vez que peleaba después de una lesión grave. Tenía la duda de si iba a poder ser capaz de derribarlo porque nadie lo había hecho, pero lo trabajé bien y fui capaz de controlarlo mucho. Puede parecer una victoria fácil pero se hizo un gran trabajo para ese combate. Fui superior en mi estrategia y le metí mucho ritmo con la lucha. Realmente esto es lo que yo voy a hacer normalmente, aunque tengo varias estrategias guardadas que iré utilizando», cuenta sobre su segunda victoria oficial en la mayor liga del planeta. Ahora, se encuentra a la espera de una oportunidad para continuar sumando victorias y entrar el top 15 de la división del peso pesado. «La próxima pelea la tengo hablada, pero hasta que no tenga eso firmado no quiero ponerle fecha. En un par de meses podría pelear, antes del verano seguro», zanja.

Un asturiano en la división más complicada

El siguiente en entrar en la órbita de la UFC fue Joel Álvarez. Tras lograr el campeonato del peso ligero de AFL, considerada por muchos la mejor liga española, el asturiano fue llamado a filas para cubrir una baja por lesión frente al ruso Damir Ismagulov, excampeón de M-1 y uno de las mayores promesas de esta complicada división. «El Fenómeno» no pudo debutar con victoria y cayó por decisión unánime el 23 de febrero de 2019, pero se convirtió en el primer español en entrar directamente a la compañía que preside Dana White sin pasar por el TUF durante la época moderna, cuyo inicio se estima en 2001. «Contra Damir me pilló el aviso con muy poco tiempo, de hecho no estaba ni entrenando en esos días, fue todo contrarreloj, el poco tiempo que tuve fue para hacer el papeleo y las pruebas médicas. No tenía la cabeza nada centrada», lamenta Joel, que pese al tropiezo envió al hospital a su rival con unas potentes patadas a las piernas.

Más de tres meses después, llegó su oportunidad de resarcirse. Era un todo o nada, pues forma parte de la categoría del peso ligero, probablemente la más competida, en la que le podría tocar bregar con Khabib Nurmagomedov, Conor McGregor, Dustin Poirier, Justin Gaethje o Tony Ferguson, entre muchos otros. El 1 de junio de 2019 se encerró en el octógono con el italiano Danilo Belluardo en Estocolmo, frente al que logró un KO técnico en el segundo asalto, ganándose así la continuidad. «En la segunda pelea ya fue diferente, sabía cómo funcionaba UFC y todo lo que supone pelear allí. Pero, claro, no podía fallar, ya había fallado la primera. Tuve muchas mejores sensaciones y salió bastante bien», rememora el de Gijón.

Entre el segundo y el tercer pleito hubo un parón de casi un año. Esto le sirvió a Joel para pulir muchos aspectos técnicos y tener una gran preparación. El 18 de julio de 2020 se convirtió en el primer español en competir en la «Fight Island». Al otro lado de la jaula estaba Joe Duffy, un irlandés que hacía varios años había logrado someter a Conor McGregor. No fue rival para el asturiano. Duffy buscó el derribo y cayó en la trampa, pues Joel le aplicó una guillotina –una de sus mejores armas– de la que no pudo escapar. «En esta pelea fue la que mejor encaré en cuanto a la mentalidad. La bajada de peso fue muy buena y estaba muy agresivo. El resultado está ahí, salí a morder y gané muy bien, eso me dio más confianza aún», asegura.

Tres meses más tarde, el teléfono volvió a sonar. Era su cuarta batalla en el octógono más famoso del mundo y la última pelea de su primer contrato. La presión estaba ahí. Era su regreso a la isla de la lucha. El 24 de octubre de 2020, Joel se enfrentó al ruso Alexander Yakovlev, sometiéndole en el primer asalto con una llave de brazo y ganándose el respeto de la compañía estadounidense, que le dará un nuevo contrato en su próxima batalla. «En esta pelea al principio fue una sensación rara, porque era alto y zurdo y no estaba acostumbrado a un peleador así, pero hice una gran preparación. Fue similar a la tercera, con hambre y ganas, eso sí con el frío el peso se me atascó, pero logré ganar y la sensación fue muy buena. Ahora, a esperar a ver si me llaman, estoy con muchas ganas de repetir el trabajo», remata el asturiano.

Debut aplastante y mayor promesa del pluma

El último aterrizaje en la cúspide de las artes marciales mixtas ha sido el de Ilia Topuria, un luchador alemán de nacimiento, georgiano de crecimiento y español de sentimiento. Este joven atleta, que lleva residiendo en Alicante desde los 15 años, ha sido una de las mayores sensaciones del 2020 en la UFC. Tanto, que hasta el presidente Dana White se arrimó para felicitarle tras su aplastante debut frente a Youssef Zalal, quien venía de ganar sus tres combates en el año de la pandemia.

El hispanogeorgiano venció al marroquí por decisión unánime y estuvo muy cerca de finalizarlo en varias ocasiones, pero no terminó contento. «Son muchas emociones juntas, he aprendido sobre mí. No estoy muy satisfecho con mi actuación, pero lo importante es que hemos logrado la victoria», dijo Topuria en su momento. Además de haber aceptado la pelea con solo ocho días de antelación, no se sabía entonces que acababa de pasar el dichoso coronavirus y su cardio se vio afectado por ese motivo. «Con la primera pelea he demostrado que estoy preparado en cualquier momento del año, da igual la enfermedad que tenga, estoy preparado para pelear con cualquiera», asegura el luchador del Climent Club a ABC.

En los momentos posteriores a la pelea contra Zalal en la «Fight Island», el mandamás de la UFC le comentó a Topuria que le «encantaría» verle competir con un campamento de entrenamiento más largo. No sabía que estaba despertando a la bestia. Apenas dos meses después, se enfrentó a Damon Jackson, un estadounidense con gran experiencia y un curtido juego de suelo. Dos minutos y medio le duró. Ilia noqueó con una brutal combinación de manos a Jackson, estrenando el apodo de «El Matador» y estableciendo su récord invicto en un 10-0.

Además, dio un aviso a la división del peso pluma, una de las más complicadas por su elevado número de luchadores de primer nivel, de la que ya es una de las mayores promesas a sus 24 años. «En el segundo combate he demostrado que mejor que no me den tanto tiempo para prepararme porque si no los reviento a todos», advierte el hispanogeorgiano con la confianza que le caracteriza. El espectacular despliegue de Topuria en todas las facetas, unido su fichaje por «First Round Management», empresa encabezada por los hermanos Kawa y que representan a luchadores como Jon Jones, Jorge Masvidal, Demetrious Johnson o Joel Romero, entre muchos otros, hace que el luchador afincado en Alicante se postule como una futura estrella en este deporte.

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