OPINIÓN
El discurso invitado le echó jabón al sancocho

Por Miguel Ángel Cid Cid
La Universidad de la Tercera Edad (UTE) celebró la XXXIII Graduación Ordinaria
el sábado 26 de abril 2025. La referencia obedece más al orador invitado que al
Summa Cum Laude que la universidad, debido a mis calificaciones, me otorgó.
La alta casa de estudios recurre al protocolo de incluir un orador invitado en sus
actos de investidura. Un recurso válido que podría aportar valor agregado a la
solemnidad del evento. Igual puede opacar la sobriedad académica.
Coherente con lo anterior, en la Trigésima Tercera (XXXIII) Graduación Ordinaria
de la UTE, fue invitado Luis Valdez Veras para la disertación central del evento.
Valdez es director de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) y
egresado Summa Cum Laude de la UTE hace unos años.
Hasta ahí todo está dentro de lo pautado. Cada punto del programa se cumplía
como fue diseñado. Pero al llamar a Luis Valdez a la tribuna este se percató que
su discurso estaba incompleto. Por eso procedió a enmendar —de manera
inconsulta— el carácter académico del discurso.
Es de sobra conocida la línea del gobierno actual basada en ahorrar dinero a toda
costa. Sobre esa base Valdez Veras decidió darle un uso doble al acto de
investidura de la UTE. Es decir, —la invitación en la ocasión— le cayó como anillo
al dedo a la línea oficialista. Primero, porque la universidad cumplió con el objetivo
de graduar doscientos once nuevos profesionales.
En segundo lugar, el evento solemne sirvió de escenario para la rendición de
cuentas de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII). Luis Valdez Veras,
director general de la institución, resaltó lo bueno de su gestión —sólo lo bueno—
nada negativo.
Para no desperdiciar la ocasión, hizo una comparación de este gobierno con el
anterior. Resaltó que su desempeño en el puesto es una maravilla, que las
recaudaciones de la DGII superan las del 2019, antes que el entrara.
El discurso se erige con una joya del arte de la oratoria moderna. Una pieza
aleccionadora que bien podría convertirse en un tutorial sobre cómo salir airoso en
una fiesta a pesar de echarle jabón al sancocho.
Y como si fuera poco, el acto se celebró a casa llena. Hay gente dichosa. Por
ejemplo, doña Milagros Ortiz Bosch, exvicepresidenta de la República y directora
general de Ética Gubernamental no tuvo la misma suerte que Valdez. Le costó
RD$22 millones un pequeño congreso.
Por lo anterior, el giro temático que Luis Valdez Veras le dio a su pieza de oratoria
es merecedora de que la Universidad UTE le otorgue otro Summa Cum Laude.
Porque él elevó la categoría de la academia a la dimensión política y la convirtió
en pieza clave para la recaudación del gobierno vía la DGII.
Luis Valdez Veras se honra en emular a Marco Tulio Cicerón, senador y gran
orador romano. En adelante, la UTE deberá agradecer que él introdujo la política
vernácula en el Alma Mater de la Universidad de la Tercera Edad.
Parece que a varios de los graduandos les resultó repugnante el cambio para
introducir la política. Esto así porque cuando se hizo el anuncio se escuchó un
murmullo soterrado en todo el auditórium de Casa San Pablo, donde se realizó la
investidura.
Pero es probable que ninguno de los presentes quisiera que por un poquito de
prudencia Valdez se arriesgara a perder su tan importante puesto. Una dosis de
lisonja no ofende.
En suma, luego del discurso magistral del laureado tribuno a las siglas de la DGII
se le agregó otra “I”. Ahora se escribirá así: DGIII. La tercera “I” significa
Imprudente.