España lidera el almacenamiento de gas pero apenas puede distribuirlo a la UE

Madrid.- España es el país con más capacidad de almacenamiento de gas y regasificación de Europa, un tercio del total, aunque la escasez de interconexiones con el resto de la UE limita mucho sus posibilidades de ser una alternativa de suministro en un momento de crisis energética, como este, causada por la guerra de Ucrania.

Algo más de un tercio (el 35 %) de la capacidad de almacenamiento de gas natural licuado (GNL) de la UE más el Reino Unido está en España, según datos de Gas Infrastructure Europe (GIP), una asociación formada por 67 compañías.

Tras España (con una capacidad de 3,31 millones de metros cúbicos), se sitúa precisamente Reino Unido, que concentra el 22 % de la capacidad de almacenamiento de GNL (2,09 millones); Francia (14 % y 1,35 millones), Bélgica (6 % y 0,56 millones) e Italia (5 % y 0,54 millones).

España también está a la cabeza en capacidad de regasificación. El gas, transportado en barco a 160 grados bajo cero en estado líquido, se descarga en las plantas y mediante un proceso se aumenta la temperatura para que pase a estado gaseoso y luego poder inyectarlo en gasoductos para su transporte.

En concreto, España tiene el 27 % de toda la capacidad de regasificación de la UE más el Reino Unido, que es también el segundo país con más capacidad (22 %).

Esa elevada capacidad de regasificación y almacenamiento permite a España afrontar con mayor tranquilidad que sus vecinos europeos, al menos en el suministro, la crisis desencadenada por la invasión rusa de Ucrania.

Esa capacidad también dio tranquilidad sobre la seguridad del aprovisionamiento de gas cuando Argelia dejó de enviar gas en noviembre de 2021 por el gasoducto Magreb-Europa, que atraviesa Marruecos, tras una crisis diplomática entre estos dos países del norte de África.

La otra vía es el gasoducto de Medgaz, por el que Argelia envía gas directamente a la Península Ibérica y cuya capacidad se ha aumentado. Esa ampliación está a punto de estar plenamente operativa.

EL CUELLO DE BOTELLA DE LAS INTERCONEXIONES

Así, España podría ser, tanto por su capacidad de regasificación y almacenamiento de gas como por su conexión con Argelia, una vía alternativa al suministro del ruso al centro de Europa.

Sin embargo, existe un cuello de botella: la falta de conexión más allá de los Pirineos con el sistema europeo central de gas.

Actualmente, España sólo tiene dos interconexiones con Francia, que permiten entregar unos 8 bcm anuales (8.000 millones de metros cúbicos) de gas.

El proyecto de construir el gasoducto Midcat, que permitiría llegar a 17 bcm, fue acordado en 2013 por España, Francia y Portugal, pero se paralizó después de que los reguladores español y francés consideraran en 2019 que no cumplía con las necesidades del mercado, aunque también había problemas sobre el reparto de costes.

La presidenta de la Comisión Europea, Urusla von der Layen, dijo el sábado en Madrid que la UE debe librarse de la dependencia «del gas y el carbón rusos» y tratar de diversificar sus fuentes de energía.

España, que dispone de un porcentaje de energías renovables «impresionante», desempeñará un papel importante en el abastecimiento energético de Europa, auguró, pero es necesario trabajar en las interconexiones.

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