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Niños sobrevivientes del infierno de Hamas

En sus primeros días de regreso a uno de los países más ruidosos, los niños israelíes no hablan sino susurran. Hamas les secuestró su voz

Mientras el bebé más querido en Israel, Kfir Bibas, de 10 meses, sigue aún en manos de Hamas y Yihad Islámica junto a otros más de 140 secuestrados, incluyendo su hermano Ariel, de cuatro años, y sus padres Shiri y Yarden, los testimonios de los niños ya liberados que han querido hablar completan un inquietante retrato del cautiverio.

El cuadro de terror psicológico aplicado en túneles o casas en la Franja de Gaza está lejos de la imagen idílica que Hamas produce y difunde en la entrega televisiva diaria de rehenes desde el pasado viernes. cuando empezó la tregua pactada con su enemigo.

Los relatos a sus familias tras más de 50 días de cautiverio están dominados por historias como la violenta bienvenida de civiles gazatíes a un niño de 12 años, las amenazas de muerte a dos niñas para que no cuenten nada al volver, la desnutrición, la ausencia de luz, de mínimas condiciones sanitarias y de noticias sobre sus padres y abuelos, el aislamiento, el peligroso traslado de un lugar a otro en plena ofensiva militar israelí y un silencio impuesto con palabras o con fusiles.

En sus primeros días de regreso a uno de los países más ruidosos, los niños israelíes no hablan sino que susurran. Hamas les robó la libertad y les secuestró su voz.

Cuando Eitan llegó a Gaza, le pegaron. Es un niño de 12 años. Hablamos de un niño de 12 años

Eitan Yahalomi, de 12 años, fue secuestrado en el Kibutz Nir Oz. Su padre sigue en manos de Hamas. Su testimonio, contado por su tía Deborah Cohen, ha aumentado la ira de muchos israelíes no sólo contra Hamas sino también contra la población de Gaza, ya de por sí elevada debido a la participación de gazatíes no armados en los ataques del pasado 7 de octubre o sus gritos de ánimo al brazo armado del grupo integrista en la entrega de rehenes.

"Cuando Eitan llegó a Gaza, le pegaron. Es un niño de 12 años. Hablamos de un niño de 12 años", denunció sobre su sobrino israelí-francés antes de admitir: "Quizá yo era naif y quise esperar que le tratarían bien, pero al parecer no. Son monstruos".

"Eitan ha pasado cosas terribles. Hamas-ISIS le obligó a ver el vídeo de los horrores, la película que nadie quiere ver", declaró a la cadena francesa BFMTV en alusión a las imágenes filmadas por los propios terroristas durante sus sangrientos ataques en los kibutzim, bases y festival de música en el sur de Israel que provocó la masiva y letal ofensiva militar.

Desde su liberación, Eitan mantiene un semblante serio. Su trauma se explica también en el hecho que se resistió a bajar del helicóptero militar israelí que le llevó al hospital tras salir de la Franja de Gaza. "Ha vuelto mucho más delgado y no sonríe. A nivel físico está sano, pero tenemos por delante mucho tiempo de trabajo", afirma su abuela Esther ante los medios en el centro sanitario sobre una labor encargada a la familia, amigos, psicólogos y el tiempo.

Esther denuncia que Eitan estuvo 16 días aislado en un cuarto cerrado para luego añadir con cierto alivio que posteriormente fue trasladado a otro lugar donde se encontró con un grupo de rehenes de Nir Oz. Allí vio por fin caras conocidas y deseadas como la de su cuidadora en el jardín de infancia, Shani. Tanto ella como otros 42 miembros del kibutz siguen en cautiverio.

Según su tía, cada vez que uno de los niños lloraba, los captores amenazaban con su fusil para silenciarles de inmediato.

"SÓLO SUSURRABA, NO SE LE ESCUCHABA"

Este régimen de silencio explica las desgarradoras palabras de Tom Hand tras recuperar a su hija Emily, de nueve años, que no solo volvió más delgada y con piojos sino sin hablar en voz alta. "Lo más chocante y perturbador en mi encuentro con ella fue que sólo susurraba, no se le escuchaba. Tuve que poner mi oreja en sus labios. La habían condicionado a no hacer ruido", reveló a CNN.

En su primer encuentro que transcurrió como había anhelado y mientras era invadido por las lágrimas, Hand constató que su hija había vuelto sin el peso, la alegría y la mirada previos al 7-O. "Se podía ver el terror en los ojos vidriosos", revela sobre la niña secuestrada en el Kibutz Beeri.

Durante sus más de 50 días en manos de Hamas, esta niña israelí-irlandesa creía que su padre había sido asesinado. En este sentido, estaban trágicamente empatados porque durante muchos días también él creyó, debido a un error de identificación, que su hija ya estaba muerta.

Uno de los momentos más duros en su regreso fue cuando le reveló que su madrastra había sido asesinada en el ataque al kibutz. Emily, por cierto, pensó que estuvo secuestrada un año y no casi dos meses. Hand señala que los captores no la pegaron pero sí prohibieron que hiciera ruido. El cautiverio finalizó pero no el sufrimiento. En la primera noche en libertad, no paró de llorar. Sin ruido. Aún tiene miedo de hacer ruido.

Quien nunca quiso hacer ruido en el Kibutz Nir Oz es el filipino Jimmy Pacheco, de 33 años, que recuperó su libertad hace unos días. Para muchos israelíes, se trata de un héroe ya que cuando Hamas inició el ataque armado contra esta agrupación agrícola, se negó a abandonar a Amitai Ben Zvi, de 80, al que cuidaba. El israelí fue asesinado y él secuestrado. Ambos de forma brutal. Sus rezos dieron frutos y ahora puede contarlo.

"Simplemente no pensé que me perdonarían porque mataron a mi jefe (el anciano que cuidaba). Estoy agradecido porque demostré que cuando necesitas la ayuda de Dios, te respalda", contó en un vídeo compartido por la embajada de Filipinas en Israel.

Los dos hijos de Ben Zvi acudieron al hospital para reencontrarse con uno de los héroes anónimos del 7-O y asegurarle todo el apoyo que necesite. Pacheco les reveló sus últimas palabras. "Aba (padre) me pidió que os dijera que os quiere mucho y a mí me gritó que huyera para salvarme". No lo hizo.

Están muy asustadas. Les dijeron que no contaran nada, que sabían dónde vivían en Israel y que les asesinarían

Silvie Elyakim ya ha podido abrazar a sus nietas Dafna, de 15 años, y Ela, de ocho. El padre de estas dos niñas así como su pareja y el hijo de ésta fueron asesinados en el ataque al kibutz Nahal Oz tras ser detenidos en un dramática sesión de Facebook filmada en directo por los atacantes. Tras ser secuestradas, fueron llevadas a Gaza donde su coche fue apedreado por gazatíes. "Están muy asustadas. (Los terroristas) les dijeron que no contaran nada ya que les avisaron que sabían dónde vivían en Israel y que les asesinarían", cuenta la abuela.

Dafna y Ela están ya con madre sin olvidar el último mes y medio en el que básicamente durmieron, comieron y hablaron entre ellas sin saber si acabarían asesinadas y quién sobrevivió en el kibutz. En el enclave palestino- relata la abuela desde la ciudad de Ofakim al Canal 11 -las dos fueron trasladadas a varios sitios, incluyendo casas, escuelas y un hospital. Ela se sorprendió ante el enorme revuelo familiar y nacional causado por su vuelta ya que pensaba que nadie en Israel sabía que estaban en Gaza. "Nos habían dicho allí que nadie nos quiere de vuelta aquí", afirmó la pequeña.

Tras una experiencia traumática que ha movilizado todo un país que cada día asiste a la cruel selección de listas entre los que son puestos en libertad y los que siguen en cautiverio mientras sigue la cuenta atrás para la reanudación de la guerra, decenas de niños han vuelto a sus casas en Israel. Al menos, físicamente.

La Redacción

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