Asaltos en apartamentos de la capital, una modalidad de terror

Los apartamentos que se ubican en torres de la capital parecían estar blindados contra la delincuencia común que azota al país, pero una serie de denuncias sobre asaltos han derrumbado esa percepción.

Despertarse en horas de la madrugada y que un enmascarado te esté apuntando a tu cabeza con una pistola o blandiendo un cuchillo alrededor de tu cuello, mientras sus cómplices rebuscan por todo el hogar en busca de prendas y dinero; es la pesadilla que han vivido algunos ciudadanos, incluyendo personalidades reconocidas de la sociedad.

Casos se han replicado en varios sectores de la capital

Un relato de terror

La periodista Katherine Hernández aseguró en su cuenta de Twitter que unos amigos suyos que viven en la capital fueron víctimas de esa modalidad.

«La madrugada del Viernes 4 de noviembre en Naco, una pareja de esposos se despierta a las 3:00 de la mañana con dos hombres que irrumpieron en su cuarto. Los amenazaron directamente con armas blancas. En la habitación contigua estaban sus cuatro hijos de 8 y 9 años», expuso Hernández.

Agregó que: «La víctima (padre de la familia) advierte que el hombre que lo tiene sometido con un cuchillo (de su propia vivienda) tiene acento haitiano, el que tiene a su esposa también con cuchillo en mano casi no habla. Ambos antisociales tienen el rostro cubierto con mascarillas».

Según la periodista, lo primero que les dicen es “en donde tienen la pistola?”, a lo que el hombre responde que no tiene ninguna. Les piden sus prendas y dinero en efectivo, también la caja fuerte. La pareja pregunta por sus hijos y uno de ellos dice que “están con un compañero”.

«Los delincuentes insisten en las prendas y dinero en efectivo. La mujer va con cuchillo al cuello a buscar lo que tiene para entregarlo. Desarman prácticamente la habitación y de repente escuchan a uno de sus hijos en la habitación, el niño ve toda la escena», detalló la periodista en su red social.

Prosiguió el relato diciendo que: «La pareja se da cuenta de que no hay un tercer ladrón en la casa y que sus otros tres hijos siguen durmiendo. El niño contrariado pregunta quiénes son estos hombres y el padre inicia una suerte de relato sobre un juego con unos amigos, el ladrón accede al engaño».

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