De Mariana, S.J. cututeó varios avisperos



Cuando San Ignacio falleció en 1556, De Mariana ya tenía dos años de jesuita. El P. General Laínez lo llamó a Roma para que fuera profesor en la institución académica más prestigiosa de la orden: el Colegio Romano (1562 – 1565). Redactaba con pericia en latín y castellano. 

Cuatro obras resaltan su valía: una historia de España, que todavía se publicaba en el siglo XIX. Un tratado sobre pesos y monedas. Una carta sobre las enfermedades de la Compañía que luego publicaron los enemigos de la orden.  

Su obra más famosa: De Rege et Regis Institutione (1599) la escribió para la formación de Felipe III y fue financiada por Felipe II. Pero en tres capítulos se evidencia el carácter vehemente de Mariana, pues luego de presentar un tirano monstruoso en extremo y establecidas sumas cautelas, Mariana defiende que la voluntad general del pueblo pudiera justamente decidir su muerte. Adviértase que De Mariana no justifica el asesinato de ningún rey; ni aprobaba el tiranicidio como acción de un particular. Debía ser decisión de la voluntad popular. De Mariana escribió en unos años en los cuales, protestantes y católicos contemplaban el tiranicidio como solución extrema a una guerra civil entre un vil tirano y su pueblo. Aunque Mariana no aprueba a ningún asesino, en su obra, el pueblo lo alaba. 

El contexto en el cual apareció la obra no podía ser más dramático: en 1588 caía asesinado Enrique de Guisa, líder de la Liga Católica y en el 2 de agosto, 1589, moría Enrique III, apuñaleado la víspera por un fraile dominico.     

La obra de Mariana fue aprobada por la censura de la Compañía de Jesús y la del rey.  Según el protestante Dr. Leutbecher (Erlangen, 1830) el libro…” contiene más materia saludable para la educación de los futuros reyes que cualquier otro espejo de príncipes… …ojalá que todos los reyes fueran como Mariana quería que fuesen” (Enciclopedia Católica).  Desde que los jesuitas franceses se enteraron de la obra de Mariana (1599), escribieron de prisa al P. General Aquaviva: ese libro nos va a traer problemas. 

Según el Diccionario Histórico, Mariana le dejó a la Compañía, “la dura herencia de una acusación más en manos de sus ya numerosos enemigos, a la que serían especialmente sensibles los monarcas absolutos del siglo XVIII”.

Un verdugo francés quemó el libro de Mariana en 1610. 

 



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