las realidades de adoptar en República Dominicana

Adoptar es un acto de amor. Así lo definen muchos, basándose en la idea de que al acoger a un niño estás haciendo una labor altruista por él. Y aunque de cierto modo es así, la verdad es que esa pequeña criatura a la que decidiste darle un hogar es quien termina haciendo todo por ti, al llenar tu vida de amor y felicidad.

Con esta reflexión empieza a contar su testimonio de adopción Nicole Gómez (nombre ficticio), quien hace unos cinco años empezó el proceso en el país para convertirse, junto a su esposo, en padres adoptivos de su “bebé soñado”. No fue hasta el año pasado, 2021, que ese sueño se hizo realidad, cuando recibieron a su pequeño de tan solo tres meses de nacido.

A propósito de que el 9 de noviembre de cada año se celebra el Día Mundial de la Adopción, ella habla desde su experiencia acerca de las realidades de adoptar en República Dominicana, a fin de orientar a quienes están ponderando la opción sobre los pasos que deben dar y servir de motivación para otros.

Lo que se necesita
Nicole empezó el proceso en 2017. Tras tomar la decisión, investigó los requisitos. “Podrán adoptar las personas mayores de 30 y menores de 60 años de edad, independientemente de su estado civil, siempre que el o la adoptante garanticen idoneidad física, moral, social y sexual, que permita ofrecer a un niño, niña o adolescente un hogar que garantice su bienestar integral. Las mismas calidades serán exigidas a quienes adopten de manera conjunta”, refieren desde la página web del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani).

Como en su caso era de manera conjunta, le tocó presentar acta de matrimonio. También recuerda que se le exigió llevar documentos de arraigo, como propiedades o vehículos, y cartas de recomendación. En su caso, llevó una carta de recomendación de la junta de vecinos a la cual pertenece, aunque dice que a veces también piden una carta de la iglesia, si se pertenece a una.

“Luego de depositar te hacen la inscripción y es cuestión de esperar que llamen para decir una cosa u otra”, dice, al tiempo que hace la aclaración de que casi nunca rechazan a una persona o pareja de entrada, sino que el proceso puede tornarse más largo. “En el intervalo nos tocó pasar por unas pruebas psicológicas y recibir sesiones psicológicas para prepararnos mentalmente para el paso que estábamos dando. A partir de ahí es sentarse a esperar”, indica.

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Una conexión que se da de forma natural
“Uno tiene la idea previa de que va al lugar y te muestran a varios niños y uno piensa ‘hago clic con este, y con este me quedo’. Resulta que no, que son ellos que deciden por uno. En mis adentros digo que es Dios que decide ese bebé por ti”, indica sobre la elección.

Lo habitual es que el Conani presente varias fotos de niños y adolescentes para que el o los adoptantes elijan, aunque a ella solo le presentaron una foto de “la personita que Dios había elegido que fuese mi hijo”, comenta. Con ese pequeño se dio una conexión inmediata de forma natural.

Tiempo de espera
El tiempo que tarde el proceso de adopción puede variar, según el caso. “Si ya has seleccionado un sexo o edad, eso puede alargar la espera, porque cuando lo dejas abierto a cualquier edad y cualquier sexo, cuando llegue el turno te asignarán el que tengan para colocar. Pero si has seleccionado un sexo y lo que hay disponible es otro, toca darle el turno a otra persona de la lista y seguir esperando”, explica.

Para Nicole y su esposo la espera fue bastante larga. “Empezamos en 2017 y estuvimos en espera hasta 2021, que fue cuando nos hicieron la colocación”, dice. Esto así ni siquiera porque ya había concluido el proceso, sino porque tuvieron que acogerse a una nueva modalidad que implementó Conani, en la que permitían llevarse a casa al niño en lo que ellos llaman un programa de acogimiento familiar mientras el expediente de ese niño esté listo para pasar al proceso regular de adopción. “Gracias a ese programa fue que pudimos recibir a nuestro bebé”, dice.

En estos momentos ella y su esposo se encuentran en espera de que los documentos terminen de pasar su curso legal, que incluye una decisión de los tribunales de familia y luego ir a un proceso regular de adopción, además de la fase agotada en Conani.

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