Repatriación de haitianos afectaría construcción

Eliseo Cristopher dijo que más de un 80% de las construcciones del país depende de la mano de obra, por lo que entiende que hay que flexibilizar las medidas regulatorias
El sector construcción podría verse paralizado debido a las deportaciones de haitianos, ya que más de un 80 por ciento de las construcciones del país depende de esta mano de obra, dijo ayer Eliseo Cristopher, presidente de la Confederación Dominicana de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas de la Construcción (Copymecom).

Aunque entiende que es necesario que haya regularización de los extranjeros en el país, pero con mecanismos un poco más flexibles, como ha sugerido el organismo, sobre todo para los trabajadores de este sector.

“El sector construcción es dependiente de la mano de obra extranjera en más de un 80 por ciento. El desarrollo del sector va de la mano de obra haitiana, pero sí hay que regularizarla. Estamos de acuerdo con regularizar”, manifestó presidente de Copymecom.

Dijo que las medidas de regularización actual deben ser revisadas, porque hay algunas que se han aplicado, pero que al final sus resultados no son tan amplios.

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Agregó que en el sector de la construcción hay que buscar mecanismos eficientes para dominicanizar la mano de obra, debido a que este es un sector muy vulnerable.

“Hay que buscar la forma de trabajar para dominicanizar la mano de obra. Todo el tiempo se está violando la cuota 80/20 del artículo 137 del Código de Trabajo”, dijo Cristopher.

Decreto 668-22

El presidente de Copymecom ofreció estas declaraciones luego de referirse al decreto presidencial número 668-22, sobre una serie de medidas para prevenir y perseguir las invasiones y ocupaciones irregulares de la propiedad privada y del Estado, el cual calificó de positivo.

Dijo que si el sector privado ve que en terrenos contiguos en el que pretenden levantar una obra hay invasión, entonces deciden no invertir por los problemas que arrastra esa situación.

Aseguró que en la República Dominicana se aprecia un crecimiento desordenado de ciudades, barrios y urbanizaciones, realizados por mafias organizadas que se meten a vivir en los terrenos privados o del Estado y convierten esos lugares en tierra de nadie.

Manifestó que las pequeñas empresas constructoras para desarrollar un proyecto tienen que hacerlo de manera ordenada y cumpliendo con todas las legalidades de las normativas pero que, sin embargo, estos desaprensivos se meten a la mala en los terrenos privados y en semanas hacen una ciudad, sin ningún tipo de garantía.

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