“Hablamos de curar el cáncer de sangre, impensable hace 20 años”

La doctora zamorana recibe un premio internacional por sus trabajos sobre esta enfermedad sanguínea que lleva investigando desde su tesis doctoral

La investigación contra el cáncer sanguíneo tiene en Castilla a la doctora reconocida como mejor especialista mundial en la búsqueda de tratamientos y curación del mieloma, como se conoce en el ámbito sanitario a esta afección. María Victoria Mateos, zamorana de 52 años del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, ha sido galardonada como mejor investigadora clínica en mieloma del mundo, un premio concedido en Los Ángeles (Estados Unidos) a cargo de la Sociedad Internacional del Mieloma durante su encuentro anual. La ganadora del reconocimiento, aún abrumada por el honor que le supone, preside también la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia y dirige terapias innovadoras en el hospital salmantino.

La médica evita atribuirse a sí misma el premio y pide reconocimiento para el equipo humano del hospital y su servicio de atención a los pacientes, un “trabajo del grupo español” que ha recibido este espaldarazo internacional. Mateos señala que la afección que lleva estudiando desde el año 2000, cuando terminaba su formación y preparaba su tesis doctoral, consiste en un cáncer sanguíneo que supone la segunda enfermedad más frecuente, en materia hematológica, tras el linfoma. Esta dolencia se está consiguiendo tratar con éxito gracias a los avances de los que se enorgullece la especialista charra: “Hace unos 20 años, apenas había tratamiento y en poco tiempo se convertía en mortal de necesidad, en los últimos años se ha conseguido conocer la enfermedad y descubrir fármacos nuevos”. La doctora insiste en que la evolución farmacéutica se ha aliado con las investigaciones del grupo español en el que participa para crear “combinaciones novedosas y beneficiosas para los pacientes, se habla de forma realista de curar a los pacientes con mieloma, imposible hace tiempo”.

La considerada mejor investigadora global sobre el mieloma expone que, tras matricularse en Medicina en Salamanca, cursó los estudios y se centró en la especialidad de hematología antes de iniciar una tesis sobre este cáncer sanguíneo. Comenzaba el siglo y mientras ella iba aumentando conocimientos y páginas de su tesis, los laboratorios descubrieron medicamentos útiles para esta cuestión y unos ensayos que le permitieron hacer “una investigación clínica” sobre la que ha fundamentado su desarrollo profesional y sanitario posterior. Mateos destaca que estos avances se han traducido en que cada vez haya más pacientes diagnosticados de mieloma. Esto significa, detalla, que en su consulta se acumulan personas a quienes se les detectó esta afección hace tiempo y que lo han conseguido resistir durante un periodo muy superior al que sería posible hace no tantos años gracias a la evolución de fármacos e investigación a la que tanto alude. “Es positivo porque hay pacientes nuevos y antiguos, así apreciamos que lo que hacemos es valioso, estamos ofreciendo calidad de vida y cantidad de vida”, celebra la sanitaria, que ensalza las nuevas estrategias de inmunoterapia y esos tratamientos innovadores que actúan contra las células del tumor sin que el organismo del usuario se resienta, pues “se toleran muy bien”.

La enfermedad sobre la que se ha especializado, sostiene la salmantina, presenta una “incidencia constante” de unos cuatro casos por 100.000 habitantes y año y se detecta en unos 2.000 casos anuales. Los diagnósticos precoces están permitiendo constatar “situaciones premalignas al alza”, pues estos análisis rutinarios se convierten en esenciales para acometer este cáncer y que se pueda entrar en un programa de seguimiento para garantizar un buen cuidado sobre los usuarios. Mateos insiste en que la llegada de tratamientos eficaces requiere más presupuestos, para lo que hace un llamamiento en el que el sector privado cobra un peso específico a través del mecenazgo: “La Sociedad Internacional del Mieloma cuenta con una fundación americana que dona millones de euros anuales que se dedican a becas de investigación”.

La experiencia internacional de esta médica le permite asegurar que “la pandemia ha manifestado que tenemos muy buena Sanidad cuando se compara el sistema público con otros países, somos unos afortunados”. A ella, en sus viajes internacionales, le preguntan si esos tratamientos que se dispensan a los afectados son gratuitos, independientemente de la condición social o económica del receptor, algo a lo que ella responde afirmativamente para sorpresa del interlocutor. “Cada vez hay más innovación en cáncer y en todas las enfermedades. Cuesta mucho dinero y hay que establecer acuerdos con las farmacéuticas para que esa gran ventaja de nuestro sistema sanitario no se pierda”, advierte la doctora Mateos, que cree que la Sanidad española puede aliarse con las farmacéuticas para mantener esa gratuidad de la que se beneficia la ciudadanía.

El principal desafío que encara el sector sanitario, sostiene Mateos, radica en el “retraso” con el que los fármacos descubiertos por los laboratorios o los investigadores lleguen a los usuarios. La pandemia, admite, ha ralentizado estos procesos, pero ahora que remite el coronavirus, ella clama por la agilización de los trámites que benefician a miles de pacientes. El premio que ha obtenido, asegura, debe servir también para que se reconozca la igualdad en el acceso femenino a la investigación. “Muchas veces nosotras mismas tenemos que animar a otras mujeres a que investiguen y no lo pongan en un segundo plano. Es un sacrificio que vale la pena y las mujeres podemos generar mucho conocimiento”, manifiesta la facultativa, que anima así a todas las mujeres “incorporadas a la medicina”, una realidad que aprecia tanto en las facultades como en los hospitales en los que ha trabajado en busca de reducir la peligrosidad del mieloma.

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