Dominicanos aumentan su poder político en NY y lo usan para luchar contra los desalojos en vecindarios más pobres

Este 27 de febrero se conmemora la Independencia de República Dominicana. Y esta comunidad aquí en la Gran Manzana tiene muchos motivos para festejar la fecha patria, y uno es el haber logrado aumentar su poder político en Nueva York. Desde el pasado 1 de enero, seis dominicanos ocupan seis sillas en el Concejo Municipal, 13 tienen un curul en la Asamblea Estatal neoyorquina, un exconcejal de origen quisqueyano es el nuevo presidente del condado de Brooklyn y el alcalde Eric Adams cuenta en su equipo de Gobierno con al menos a cuatro funcionarios de alto perfil nacidos en la isla, incluyendo al nuevo Comisionado de Transporte.

Pero más allá de la ecuación anterior, derivada de la lógica de la mayor comunidad latina inmigrante que reside en la Gran Manzana, en las voces de esta representación en poderes legislativos y ejecutivos, existe un compromiso sellado con los más pobres y las minorías de toda una ciudad y un estado, independientemente de sus orígenes étnicos.

En el complicado paisaje político de la Gran Manzana, por ejemplo, está debutando la concejal Pierina Sánchez, de 33 años, quien representa al Distrito 14 del Condado de la Salsa, y que incluye los vecindarios de Kingsbridge, Fordham, University Heights, Mount Eden y Mount Hope.

Esta legisladora local, quien se denomina como ‘afrodominicana’ y nació y creció en El Bronx, estudió en escuelas públicas y se encumbró académicamente en las universidades de Harvard y Princeton, y hoy tiene por delante la titánica tarea de presidir la Comisión de Vivienda del Concejo, en el momento en que la Gran Manzana enfrenta una de las peores crisis de vivienda asequible y el desplazamiento de los más pobres de sus vecindarios.

“A nosotros nos eligieron por un cambio y por defender una agenda muy clara de políticas públicas para el beneficio de todas, absolutamente todas, nuestras comunidades de color, la clase trabajadora e inmigrantes”, subraya Sánchez.

Frenemos los desalojos

La concejal, quien desde muy joven integró juntas comunitarias hasta convertirse en especialista en planificación urbana, desde que fue electa se ha trazado como prioridad impulsar el anteproyecto de legislación estatal ‘Desalojos por una buena Causa’ (S2892) que evitaría aumentos desproporcionados de la renta y procesos judiciales de desocupación, sin una razón de peso.

“Quienes asumimos posiciones de este tipo debemos hacerlo con mucha integridad para abrir el camino para las próximas generaciones de inmigrantes. Es un compromiso doble, con nuestras raíces, pero principalmente con toda una ciudad”, destacó.

Con un escenario pandémico, de violencia y de ascenso indetenible del precio de las rentas, Sánchez tiene como norte sumar su hombro para crear protecciones, que como ella define, logren “estabilizar a las comunidades”.

“Observamos que en el actual esquema de aumento de la renta, por lo menos 100,000 familias en El Bronx podrían en el futuro estar en riesgo de ser desalojadas. Además, todo ha quedado más al descubierto con los incendios registrados en enero. Hay una crisis de mantenimiento y de seguridad que tienen centenares de edificios. En esto debemos actuar”, sostuvo la concejal.

Si alguna comunidad de inmigrantes en la Gran Manzana ha padecido en las últimas décadas del desplazamiento dentro de vecindarios que por décadas han sido tradicionalmente su hogar ha sido la dominicana.

De hecho, este grupo caribeño, desde por lo menos el año 2010, viene reportando que han tenido que ir abandonado sus apartamentos de renta en el Alto Manhattan, para buscar espacios de renta más baratos en el sur de El Bronx. Ahora, temen que por el proceso sostenido de gentrificación, también tengan que abandonar estos vecindarios.

La asambleísta estatal Yudelka Tapia asegura que los dominicanos tienen una comprensión cultural muy amplia de las dificultades de toda la clase trabajadora. (Foto: F. Martínez)

Un asunto de compresión cultural

La asambleísta estatal Yudelka Tapia, nacida en República Dominicana, apenas inició en este 2022 sus funciones como legisladora estatal del Distrito 86, sirviendo a las localidades de University Heights, Morris Heights, Mount Eden, Kingsbridge, Tremont y Fordham en El Bronx. 

Esta voz quisqueyana en Albany, viene de luchas por los derechos de la mujer y el acceso a la educación, tanto en la isla como en los vecindarios más pobres de la ciudad. Y asegura que vivió al límite de los temores de perder su vivienda cuando tenía a sus niños pequeños.

“Me parece que ser dominicano te da una competencia cultural para interpretar más claramente cuál debe ser la agenda social que debemos impulsar, porque los problemas que tienen las familias dominicanas, la tienen todas las familias pobres de Nueva York”, aclaró.

Tapia pondera que en este momento cuando se avanzan en discusiones sobre el presupuesto del año fiscal 2023 en el estado de Nueva York, existen motivos para cierto optimismo, a lo sumo, para iniciar un camino de cambios.

 

“Estamos observando que el presupuesto puesto sobre la mesa por la gobernadora Kathy Hochul, tiene ventajas para avanzar en algunas luchas sociales”, consideró.

La legisladora estima que el poder político dominicano en Nueva York tiene como desafío mejorar la calidad de vida de las familias pobres que viven por debajo de un salario de $17,500 al año. Muy por debajo del promedio nacional.

“Nosotros desde nuestra posición debemos impulsar que los niños vayan a la escuela a recibir una educación de calidad, pero también trabajar para reducir el déficit de 650,000 viviendas asequibles. Pero, atención, debemos aclarar que este camino es largo, pero estamos luchando y debemos incentivar a la población a la participación”, concluyó

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