EL PAIS
¡Ni para un chicle! La Cuaba se queda "en pausa" y no abre ni por los cuartos en protesta contra el vertedero
Si este martes buscabas un café o echarle aire a las gomas en La Cuaba, perdiste el viaje. El distrito municipal de Pedro Brand ha decidido que prefiere que se detenga el mundo antes de que se instale un vertedero en el paraje El Aguacate. El paro no ha sido "de boquilla": escuelas, gasolineras y hasta las bancas de lotería han echado el candado en un desplante total al proyecto de relleno sanitario.
Un pueblo fantasma (pero con propósito)
El recorrido por la zona parece una escena de película: el 99% de los negocios están cerrados. No hay colmados abiertos para el fiao, los salones de belleza no están recibiendo ni una clienta y las estaciones de gasolina tienen las mangueras cruzadas.
Incluso la educación ha tomado partido: los centros educativos colgaron el cartel de "no hay clases", sumándose a un silencio que solo es interrumpido por el paso de las patrullas policiales que vigilan las calles desiertas.
Transporte cero: Si no tienes piernas, no te mueves
El paro ha sido tan efectivo que ni los motoconchos, que suelen estar en todas partes, han salido a las esquinas. El transporte público ha desaparecido por completo, dejando claro que en La Cuaba, cuando se dice "paro general", es porque el motor de la comunidad se apaga de verdad.
¿Por qué tanto empeño?
Los comunitarios no están jugando. Aseguran que permitir ese vertedero es firmar la sentencia de muerte de sus recursos naturales y su calidad de vida. Aunque la protesta es más pacífica que una misa de domingo, el mensaje para las autoridades es ruidoso y claro: no quieren basura, y están dispuestos a seguir cerrando todo hasta que el proyecto se vaya al zafacón de la historia.
