Dígaselo a su pueblo señor presidente

Por José Garcia

La democracia es hermosa, el desendiosar las figuras de los mandatarios, asimilarlos como personas normales, asequibles, reafirmantes de compromisos que no pueden ser olvidados, en un pleno Consejo de Gobierno, es el arte de los verdaderos políticos, de los líderes.

Sin tratar de comparar, no puedo olvidar a Rigoberta Menchu, u otros de tantos grandes líderes de nuestra América campuchana, sencillos, a veces hilarantes, pero que nunca callaron, que no se iban a sus casas a lamentar, sino que consiguen que los más altos ejecutivos, no cometan el yerro de olvidar, que en su presencia, le digan al pueblo: y Santiago Rodríguez, pa cuando, señor presidente.

Hoy comprendo con la certeza de lo obvio, las contundentes palabras que me dijo el senador Antonio Marte, con sus dos manos sobre mis hombros, al bajar de la plataforma que acababa de compartir con los ejecutores de la Público-privada, obra Presa Boca de los Ríos.

En el Consejo de Gobierno celebrado este sábado en Mao, Valverde, el senador Marte se remontó al frasario popular de nuestra vernácula  epopeya revolucionaria, e impidió que se extrapapelara el compromiso del acueducto, dígaselo a su pueblo señor presidente,

Con él no se inventa.

Es cierto que es la voz de todos.

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