El inicio de la decadencia

Desde décadas se ha venido impulsando un movimiento ideológico que remonta y rememora ciclos históricos sobre la decadencia de los imperios. Las civilizaciones se han fundamentado en los avances del conocimiento y la configuración de los entornos. Por eso la evolución es progresiva vinculada a los ambientes aun siendo del mismo origen. Demostrado por Darwin en Galápagos.

Cuando las sociedades se distancian o alejan de sus realidades –pretendiendo adaptar la naturaleza a su entorno y no adaptarse al mismo- han sucumbido desde adentro hacia fuera implosionando sus cimientos tal cual edificio objeto de una demolición.

Recientemente pudimos observar estupefactos como la aspirante –y recién confirmada – jueza de la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos Ketanji Brown Jackson se rehusó a contestar una cuestión tan simple que un niño de 4 años podría responder. Se le preguntó: “¿qué era una mujer?” a lo que solo alcanzo replicar que: “No soy bióloga para determinar que es una mujer”.

Cuando personas con instrucción académica y criterio profesional se desligan de sus convicciones para no “ser políticamente incorrectos” o evitar linchamiento ideológico acceden a deponer hechos científicos determinados para lograr ascender u obtener aprobación financiera, nos damos cuenta de que estamos viviendo en tiempos donde NO importan las realidades ni sus consecuencias, sino que la moda ideológica rige el pensamiento racional.

Cuando una civilización no logra ponerse de acuerdo en conceptos básicos de la existencia y la naturaleza se producen fracturas sociales irreparables.

No podemos medir la capacidad de nadar de un pez, un simio y un elefante bajo el mismo parámetro de evaluación. ¿Seria justo romper las piernas a una jirafa para hacerla del mismo tamaño que una cebra? Totalmente ilógico e irracional. La decadencia colectiva no es un concepto novedoso, es una realidad que ha diezmado los más grandes imperios; Calígula no se hizo de la noche a la mañana, fue el reflejo y resultado de su coyuntura. Igual, occidente esta pagando facturas de sus divisiones políticas encausadas a lograr aceptación en grupos minoritarios que ahora se han tornado en su contra. Disfruten, tenemos asientos en primera fila para atisbar el ocaso de una civilización que se ha desligado de todos los principios fundacionales que le hicieron desarrollarse.

Triste pero hilarante ver como se autodestruyen. Cazad a las zorras pequeñas que estropean los huertos antes de que crezcan y se coman los huevos de las gallinas.

¡El que entendió; entendió!

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