Esperanza Diaria

“Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante”. Hebreos 12:1 (NTV)

¿Qué haces cuando tienes ganas de rendirte? Todas las personas tienen ese momento en el que han estado luchando con algo —puede ser un problema de salud, una relación rota, problemas financieros o depresión— y comienzan a preguntarse si tienen la fuerza para seguir adelante porque simplemente no pueden ver ninguna luz al final del túnel.

Si hoy te encuentras en ese momento, quiero compartirte un poco de aliento de Hebreos 12 y darte una poderosa razón para seguir adelante.

Hebreos 11 es el “capítulo de fe” que nos habla de grandes personas de la fe —Abraham, Moisés, David y muchos otros. Sus historias son fuentes de aliento en sí mismas. Pero una frase con la que comienza el primer versículo del siguiente capítulo es en la que quiero centrarme. Hebreos 12:1 dice: “Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una multitud de testigos de la vida de fe…” (NTV).

Lo que Pablo está diciendo es que no quieres rendirte porque el Cielo te está observando y alentando. ¡Son noticias alentadoras!

Tienes una audiencia. Nada de lo que has hecho ha sido escondido del Cielo. ¡Dios lo ve todo! Como dice Job: “¿Acaso no se fija Dios en mis caminos y toma en cuenta todos mis pasos?” Job 31:4 (NVI). Y Jesús nos dice: “Aun los cabellos de su cabeza están contados” Lucas 12:7 (NVI). Dios conoce cada detalle de tu vida. Vigila cada aliento que tomas. No hay secretos entre tú y Él.

Y no es sólo Dios quien está mirando. Abraham, Jacob, Moisés y todos los demás santos también están allí.

¿Cómo es esto alentador? Cuando empieces a desanimarte, recuerda que esas personas que han pasado por circunstancias mucho peores que las tuyas, te están viendo para ver lo bien que lo estás soportando.

Cuando tengas ganas de rendirte, recuerda a las personas que te han precedido y te ofrecen aliento a través de sus historias de fe.

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