Los posibles escenarios Electorales del 2024

José Francisco Peña GuabaSanto Domingo, RD.

En más de 4 décadas he aprendido a conocer el comportamiento electoral de nuestro pueblo, en mi particular criterio totalmente predecible. Las sorpresas, obra de imponderables, han sido tan escasas que pudiesen situarse en los márgenes de la probabilidad. La diferencia ha residido en analizar de manera lineal los comportamientos de los actores, pero sin entender factores determinados, cuáles son y cómo se presentarán y actuarán.

Por ejemplo, medio país sabía que iban a derrocar al Profesor Bosch en el 1963, que la oligarquía no le dejaría gobernar. Toda la gente objetiva y realista entendía que el doctor Balaguer volvería al poder en el 1966, solo los ilusos creerían que después de una intervención del “coloso del Norte” el país le entregaría nuevamente el poder, sumisamente, a Bosch o a las fuerzas liberales de la nación.

Con la llegada de los liberales de Washington a la Casa Blanca, con el Presidente Carter a la cabeza, se sabía que para el 1978, los días del doctor Balaguer estaban contados, porque los desmanes y crímenes cometidos durante los 12 años por parte de los incontrolables habían concitado el rechazo hasta de los propios sectores conservadores.

Se hablaba en todos los mentideros de la República que la división del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y la no inclusión del doctor Peña Gómez dentro de la fórmula o binomio presidencial para las elecciones de 1986, garantizaba la salida de los blancos y la vuelta del doctor Balaguer al poder.

En escenarios tripolarizados como los del 90 y el 94, pensar en quitarle el poder al doctor Balaguer con una oposición dividida, representada por el PRD y el PLD era sumamente difícil, sobre todo por la experiencia en fraudes del reformismo de aquel entonces. Lo del 1996 pudo  ser el único accidente o imponderable que no previeron otros, porque en mi caso se lo dije mil veces a papá y a la dirigencia del PRD… pero lo vieron como un imposible, partiendo del criterio de que nadie le regalaba sus fuerzas a otro. Lo que no atinaron a entender los estrategas de la época, es que los intereses de los que decidían en el reformismo no eran políticos sino económicos y que el círculo íntimo de Balaguer, los integrantes de su “anillo palaciego”, lo único que deseaban era salir tranquilos para sus casas, con sus recursos, sin sobresalto alguno: les importaba un comino la dirigencia reformista y su futuro. Compraron paz y lo lograron, porque al salir de ahí no pisaron nunca ni un cuartel ni un juzgado.

Que ganaría Hipólito en las elecciones 2000, eso lo sabían hasta “los chinos de Bonao”, pero no en primera vuelta. También sabían todos que si el Presidente Mejía insistía en su repostulación presidencial, visto los graves problemas que hubo de afrontar ese gobierno, saldrían del poder en solo 4 años. De hecho, los primeros que comentaban sobre su derrota eran los mismos perredeístas.

Las acciones de un Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que construyó fuertes alianzas electorales y que realizó una inmensa obra social, institucional y de infraestructura, además de construir la más fabulosa maquinaria electoral, con dichas acciones era de esperarse que ganarían, como a fin de cuentas lo hicieron desde el 2004 hasta el 2016, elección en la que rompieron récord con un 62% de preferencia electoral. Ahora bien, había que ser ciego para no ver, teniendo un mínimo de conocimiento de la política, que en las primarias del 6 de octubre de 2019 las fuerzas políticas peledeístas estaban divididas “a la mitad”, de manera que era obvio que si se dividía el PLD, no ganaba, que si no había unidad Luis sería Presidente de forma “automática”.

Cómo aquí verán no es tan difícil analizar bien las cosas. Claro, si la pasión no nubla la razón. Vamos, pues, a analizar desde una óptica sincera y realista los posibles escenarios electorales del 2024:

1-            El Presidente estará obligado a repostularse, porque el “voto gobierno” solo se unifica alrededor de la figura presidencial. Su gobierno le ha dado participación a otros sectores que verán bien su candidatura y a él le será más fácil aglutinar el mayor apoyo interno, con todo y que tendrá sectores de su partido en contra. El candidato del gobierno es un polo electoral de por sí, es el candidato a vencer. Dudo que su candidatura tenga menos de un 38% como piso. A mi humilde entender, las posibilidades de éxito de su repostulación están en que no se produzca una unidad monolítica de la oposición para una casi segura segunda vuelta electoral que habrá en el 2024. Si ésta (la oposición) mantuviese sus profundas diferencias, como hasta ahora se ve, el Presidente Abinader saldría victorioso de la contienda. Lo que lo hace ver hasta ahora como el que tiene mayores posibilidades de renovar su contrato de inquilinato con la mansión de Gazcue por cuatro años más. Cabe anotar que deberá lograr que las fuerzas oficialistas lo respalden en no menos de un 80% en su base de apoyo.

2-            La segunda opción con mayores posibilidades, aunque así hoy no se vea, lo será el doctor Leonel Fernández con la Fuerza del Pueblo y sus aliados. Muchos pensarán que este análisis favorable lo hago por los profundos afectos con el amigo, pero no es así, no habrá candidato dentro del PLD que aglutine por sí solo mayores simpatías que Leonel. El rechazo que mantendrá un grueso de la sociedad contra el PLD fortalecerá a la FP como opción y, aunque pareciese que su oposición light lo debilitará para ser el abanderado del polo contrario al del gobierno, pues les digo qué ahí está principalmente su solidez: los que no estén de acuerdo con la forma de gobernar de Luis no se irán hacia el PLD, por razones obvias preferirán una opción intermedia, ¿quién? Leonel. Lo mismo pasará con los perremeístas disgustados, que podría ser una franja importante de votos. ¿Dónde irían esos desafectos al PLD? ¿A inventar con llevar un candidato sin posibilidades? Ni muertos se irían para el PLD, se quedarían en una parada intermedia llamada Leonel, pero la base peledeísta, que no es tonta, sabe muy bien que si clasificase cualquiera de los precandidatos actuales del PLD difícilmente los leonelistas le votarían en la segunda vuelta, por el maltrato a su líder. Ni Margarita, ni Abel, mucho menos Francisco Domínguez Brito. Aunque Gonzalo Castillo haya sido el más respetuoso con él, pesará mucho lo sucedido con el fraude en las primarias del 6 de octubre del 2019. Ahora, si Leonel clasificase, ¿votaría la base peledeista por él?  No le quepa duda alguna, Leonel las llevo al poder y les dio participación, y todavía más, las dejo en el poder en el 2012. Danilo, por sectario, las sacó del Gobierno. Por tanto, Leonel será el que tiene la segunda mejor probabilidad de ganar las elecciones.

3-            La tercera posibilidad la tiene el PLD si logra acercarse a Leonel y buscase un candidato que no estuviera comprometido con gestiones gubernamentales danilistas, que pudiera reconectarse con la sociedad y con la oposición. Tendría que lograr que todos los aspirantes presidenciales lo respaldasen, aunque sea con posterioridad a las obligadas primarias, solamente así podría tener alguna posibilidad de clasificar y, sin tener deuda alguna con Leonel ni con los pueblistas, pudiese lograr un acuerdo de segunda vuelta, siempre que Leonel no lograra clasificar, cosa difícil más no imposible. Para eso tendrían el PRM y el gobierno que cometer el error de arrinconar a Leonel, por eso le es importante a los intereses del oficialismo no tocar a Leonel ni con el “pétalo de una rosa”. Por eso no entiendo las muchas cancelaciones de leonelistas realizadas últimamente, ni haberles negado los recursos de partido mayoritario con sus votos en la JCE. Si el golpeo anti-político no se detiene, aunque Leonel no quisiese y él no clasificase la base de la fuerza del pueblo votaría en masa en segunda vuelta por el PLD, si el candidato que lleve el mismo no hubiera sido un fiero contradictor de su líder.

4-            Un imponderable a tomarse en cuenta es la llegada de un outsider, que aproveche el desencanto de la sociedad con los partidos y la abulia existente entre las mismas dirigencias partidarias, que sienten no haber sido tomadas en cuenta por los propios partidos que ellas ayudaron a subir en los últimos años, y se decanten todos por apoyar una nueva opción diferente, fresca e innovadora. Esta opción, para crear una posibilidad seria de convertirse en un polo electoral y desplazar a los dos partidos principales de oposición (PLD y FP), porque la candidatura presidencial del gobierno clasificaría como quiera, tendría que tener también un fuerte impacto en el voto joven y de las mujeres, más un sólido apoyo de las redes sociales.

Para ello ese candidato tendría que ser joven, capacitado, aparente en cuanto a presencia física y, sobre todo, que sepa comunicarse, más bien “conectarse” con el pueblo. Ese novato no debería llegar del sector oligárquico, porque inmediatamente crearía ojerizas a una sociedad cansada de que lleguen los mismos de siempre. Aunque es muy difícil esta posibilidad, no es imposible, esta pandemia del Covid 19 está cambiando los paradigmas a escala planetaria y no tenemos por qué ser nosotros, como país, la excepción. Un Macrón o un Bukele puede surgir, no nos engañemos.

Este país es muy tradicionalista y los saltos repentinos son de tal excepción en la historia nuestra, que se podrían contar con los dedos de una mano y sobrarían dedos. Lo que sí ha sido una constante histórica es que los electores vean hacia atrás y apoyen opciones conocidas, caminos recorridos y ciertos.

Claro está, quien escribe no recibió predicción de pitonisa alguna. Partimos del hecho de que los actores de hoy, y que aquí mencionamos, lleguen vivos y en salud al certamen electoral venidero, porque está más que claro que cualquier imponderable del destino puede cambiar el tablero de posiciones, porque un vacío ante la ida a destiempo de cualquiera de nuestros líderes principales, pudiese cambiar los escenarios electorales. Como me dijo mi padre en su cama de enfermo, recién operado del cáncer que en 1997 le abatía en un hospital de la ciudad de New York: “En política mi hijo, no existen vacíos, cuando alguien desaparece, la gente busca otro que lo sustituya, aunque sea temporalmente”.

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