“LA PRESA DE COLA”: Amenaza latente contra la Sierra de Yamasá

Por Jose García

El agua, un elemento esencial para la vida resulta indispensable para la salud y el bienestar de los seres humanos y para la preservación del medio ambiente.

 A pesar de esto, dos de cada diez personas en el mundo carecen de acceso a una fuente segura de agua potable. Cada año, millones de personas, la mayoría niños, mueren por enfermedades relacionadas con la carencia de agua potable.

En la República Dominicana contamos con áreas que evocan la manifestación de la ´´mano divina´´, al momento de ser bendecidas con prístinas fuentes de cristalinas aguas.

Una de estas áreas la conforman las comunidades enclavadas en el corazón de la Sierra de Yamasá y Esperalvillo en la provincia de Monte Plata.

En la actualidad una amenaza se cierne sobre esta parte de nuestro país. Se trata de las pretensiones de una empresa minera de construir una presa de cola en este lugar que por “capricho de Dios”, es un santuario de la naturaleza.

Al comprender lo que significa una presa de cola, todos los dominicanos que sentimos algo de amor por nuestra tierra, debiéramos elevar un grito al cielo, capaz de despertar al más dormido de los ángeles.

Una presa de cola es un basurero donde se depositan los últimos restrojos, las más contaminantes y tóxicas basuras de la actividad minera, los cuales perduran en el tiempo más allá de la extracción del oro.

Así se encuentra en la actualidad una zona de un río donde quieren instalar la Presa de Cola

La empresa minera que extrae oro en la provincia Sánchez Ramírez, mantiene una presa de cola en la comunidad el Llagal, donde almacena, según datos suministrados por nuestra Academia de Ciencias, millones de metros cúbicos de lodos contaminados con cianuro y metales pesados.

No debemos olvidar que en enero de 2019,  en Brasil colapsó la presa de cola de una minera, matando 65 personas y desapareciendo 305,  y obligando a evacuar más de 3,000 habitantes.

Es en ese santuario de la naturaleza, en el mismo corazón de la Sierra de Yamasá  donde la empresa canadiense que opera la mina de oro en Sánchez Ramírez, pretende construir su segundo basurero, es decir, en  la matriz de decenas de ríos y  arroyos que confluyen en el Ozama.

Parte de los lugareños, mientras eran entrevistados por Adriano Sanchez Roa, opuestos a que en ese lugar se instale la obra que según ellos terminara con decenas de años de paz, salud, el cacao y una hermosa naturaleza

Allí residen más de 300 familias que después de la feroz sequía del centenario (década 1940), se establecieron en esta zona, logrando formar una comunidad trabajadora y progresista, hasta el punto que tienen su propia planta de energía eléctrica, son productores de cacao orgánico con certificación internacional.

También  reparan sus propios caminos vecinales,  son autogestores del suministro de agua potable que consumen y por décadas han vivido tranquilos y en paz, cuidando los atributos de una naturaleza limpia, hermosa, madre de un clima paradisíaco. Fruto de dicho clima, se dice que el promedio de vida de sus habitantes supera a la mayor parte del país, llegando algunos a pasar de los 90 años y parecer tan robustos y jóvenes como si no pasarán los 50.

Esta es la primera de tres entregas sobre este tema. La segunda presentará testimonios de los lugareños, su posición frente a la minera y la propuesta de una institución denominada “Centro De Formación Ecológica”. La tercera, abarcara entrevistas a geólogos y ambientalistas, quienes nos ilustrarán sobre la posibilidad de que sean contaminadas aguas utilizables por la ciudad de Santo Domingo.

Presa de Cola que convierte aguas y ríos paradisíacos en charco envenenado con cianuro y metales pesados