Rafael: “La ilusión mueve las grandes cosas de la vida”

ESPAÑA.-El cantante español Raphael es una de las figuras artísticas más queridas y admiradas por casi el mundo entero.

Para hablar de lo que pasa con su vida en estos momentos, el concedió una entrevista al periódico El Mundo de España, donde rejalado y tranquilo habló de diversos temas.

El cantante que logró a sus 25 años entregar su mejor obra en el Vaticano, y ha sido capaz de llenar hasta la bandera de muchas plazas, incluida la de San Pedro a sus inconfudibles 77 años con tan solo asomarse al balcón.

También lo hizo en el Madison Square Garden, en el Olimpia de París, en el Carnegie Hall, en el Bolshoi de Moscú… Ha vendido 80 millones de copias de discos. Ganó 326 discos de Oro, 49 de Platino, uno de Uranio. Lo que convierten a Raphael Linares Jaén en una leyenda viva.

Después de tanto éxito, ¿cuál sigue siendo el motor?
Yo no miro las cifras. El de uranio me lo dieron cuando vendí 50 millones. De todos modos te digo algo: tampoco es importante. Ya no.

Fue importante en su época. Ya no. Una vez que has hecho algo en tu carrera, deja de ser importante. El motor siempre es el mismo: la ilusión. Eso que me hizo dedicarme a esto.

Las grandes cosas en el mundo se mueven por la ilusión. Unos tienen la ilusión de llegar a la luna y otros tienen la ilusión de tener una buena cosecha. Cuando se pierde la ilusión, empiezas a morirte.

¿Cantó alguna vez delante de una persona solo? Salir y que no haya casi nadie.
Hay un día que recuerdo perfectamente. Fue cuando hice lo que yo llamo la tournée del hambre. Yo entonces era muy jovencillo y debuté en Zaragoza. Tendría 16 años y me movía con un permiso de mis padres.

Me embarqué en una gira en la que al principio iba poca gente. Pensaba: “Esto hay que cortarlo, porque así no vamos a ningún lado”. Me acuerdo de una noche en la que yo cantaba como si fuera la noche de mi vida, dándolo todo. Y mi mánager va y me dice: “Oye, para, para, porque esto no tiene sentido”. Y yo: “¿Por?”. Y él: “Porque hay 47 personas”. Le contesté: “Ya. Pero los 47 están de pies”.

¿Qué es ser un clásico?
Una persona que no pasa de moda, que en su forma de hacer se ha acomodado a los tiempos, que no es un extraño en esta plaza. Hay gente que dice: “Este ya no pega” o “se le pasó el tiempo”. Pero al clásico eso no le atañe.

¿Qué es ser moderno?
El avanzado. El que se atreve con cosas que no se han hecho.
¿Qué pensaba viendo lo que ha pasado con los mayores durante la pandemia en España?

Ahí entro yo. Yo soy de altísimo riesgo. Porque, además de la edad, estoy trasplantado. Te ves en un espejo. Te tomas las cosas más en serio. No sé por qué la gente se niega a cuidarse. Esos jóvenes que te dicen: “Esto no va conmigo, esto es un problema tuyo”. Jóvenes que deciden ir sin protección

¿Miedo?
Sientes miedo, decirte que no sería mentir. Porque es una cosa que no conoces. Que nadie conoce. De la que ahora empezamos a saber algo. Miedo, sí.

¿De qué cosas le gusta hablar a Raphael?
De cine y de teatro, de los libros, del mar, de las ciudades… Yo conozco el mundo entero, pero la mejor ciudad para vivir es Madrid. Me encantan Málaga, Sevilla, Salamanca… De los libros hace poco leí Patria y me gustó. Tengo una consejera maravillosa y esa es mi mujer (Natalia Figueroa).
¿Qué aprendió del trasplante?
A vivir.

Cantante

— Recuerda
Raphael tiene claro desde pequeño a lo que se dedicaría en la vida, es por eso que recuerda en la entrevista que la madre le preguntó un día que cual sería su profesión de mayor y el con toda honestidad le dijo “Madre soy artista”

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