DEPORTES
🥊 El portero del Zaragoza cambia los guantes por los puños y le espera un castigo histórico

Esteban Andrada parece haber olvidado que el fútbol se juega con los pies y que las manos son solo para atajar. El guardameta argentino está en el ojo del huracán tras propinarle un derechazo al capitán del Huesca, Jorge Pulido, en un derbi que terminó pareciéndose más a una velada de boxeo que a un partido de la Liga Hypermotion.
📉 Una sanción que podría borrarlo de la temporada
El acta arbitral no deja lugar a la imaginación: "hematoma en el pómulo izquierdo" y derribo al suelo. Con el reglamento de la RFEF en la mano, el panorama para el arquero es bastante oscuro:
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De 4 a 12 partidos: Si el comité considera que no hubo lesión grave.
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Hasta 15 partidos: Si se determina que la agresión causó una baja médica.
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El antecedente: Ya se le compara con los 11 partidos que le cayeron al "Mono" Burgos en el 99 por una acción similar.
🧠 El momento donde "perdió los papeles"
Todo ocurrió en el tiempo de descuento, con el Zaragoza perdiendo 1-0 y los ánimos por las nubes tras una expulsión previa. Andrada, que ya había visto la roja por protestar, decidió despedirse del campo de la peor manera. Aunque el jugador ha salido en redes sociales diciendo que está "muy arrepentido" y que se "desconectó", la brutalidad de la acción ha sido condenada unánimemente por su propio club y por el Huesca.
⚖️ ¿Atenuantes o castigo ejemplar?
El Comité de Disciplina se reúne este martes para decidir el futuro del argentino. Andrada apuesta por su historial limpio y su arrepentimiento espontáneo como atenuantes (Artículo 10), pero la presión por dar una sanción ejemplar tras una agresión tan directa es enorme. A sus 35 años y estando cedido por el Monterrey, este "minuto de furia" podría significar el fin anticipado de su etapa en España.
Reflexión del día: Si quieres dar puñetazos de 100 dólares, mejor súbete a un ring; en el césped, ese "desconecte" sale demasiado caro.