NEW YORK
La promesa sin calendario: Venezolanos en Nueva York exigen fecha fija para elecciones y el derecho al voto de la diáspora
Nueva York. – La promesa de elecciones que la líder interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, llevó este miércoles a la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dejó sin respuesta la pregunta que más inquieta a los venezolanos del área triestatal: ¿cuándo podrán votar y cómo participarán quienes viven fuera de su país?
La presidenta encargada aseguró que habrá comicios como parte de una transición hacia una “democracia plena”, pero evitó fijar un calendario definitivo. Para los migrantes que han protagonizado diversas protestas y concentraciones en las calles de la Gran Manzana, la exigencia se divide en dos partes inseparables: una fecha clara en Venezuela y plenas garantías para que la diáspora no quede excluida del proceso. “Si el gobierno de este país tuviera un interés sincero en que se realicen elecciones limpias en los próximos meses, simplemente tiene que promover una fecha, que nosotros los venezolanos ponemos los votos”, opinó María Laya, residente de Nueva Jersey, reflejando el temor de que los acuerdos económicos y energéticos avancen sin una ruta transparente hacia las urnas.
Entre la intervención de Rodríguez y la postura diplomática de Washington, la comunidad venezolana movilizada insiste en que cualquier transición debe traducirse en hechos verificables. La captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores por fuerzas estadounidenses a principios de año desató celebraciones en Nueva York; sin embargo, el reciente acercamiento de la mandataria interina con la administración norteamericana generó preocupación ante una posible prolongación del poder y la impunidad de figuras vinculadas al régimen anterior. “Celebramos que Maduro y su esposa estén aquí en una prisión y como reos de la justicia, pero a los minutos se abraza con quien fue su mano derecha”, lamentó Rosa Socías, inmigrante residenciada en Brooklyn.
En el plano legal, el debate sobre los plazos y la legitimidad del proceso sigue abierto bajo el marco constitucional venezolano, mientras los migrantes mantienen su presión desde el exterior para asegurar que sus voces y sus votos sean tomados en cuenta en el futuro político de su nación.
