EL PAIS
El Conep le "pica los ojos" a Abinader por frenar el Proyecto Romero

La minería en San Juan ha pasado de las montañas a los despachos del Palacio Nacional. El Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) no se ha quedado de brazos cruzados tras la orden del presidente Luis Abinader de detener en seco el proyecto minero Romero, encendiendo un debate sobre si en el país manda el consenso social o la evidencia técnica.
El Conep defiende el "potencial inmenso"
César Dargam, vicepresidente ejecutivo del Conep, fue el encargado de lanzar el dardo. Aunque reconoció la "sensibilidad" del mandatario, dejó claro que suspender las actividades sin un proceso basado en pruebas podría sentar un mal precedente para la seguridad jurídica y la inversión extranjera.
Dargam sostiene que la minería responsable es posible si se logra un trípode de equilibrio:
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Social: Consenso con las comunidades.
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Ambiental: Protección estricta de los recursos naturales.
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Económico: Aprovechamiento de la riqueza mineral del país.
El "No" de San Juan pesó más que el oro
La decisión de Abinader no fue aleatoria. Se produjo apenas 24 horas después de que San Juan se lanzara a las calles en una marcha multitudinaria. El mandatario se amparó en la Ley 64-00 sobre Medio Ambiente, la cual sugiere que si la población rechaza masivamente un proyecto, este pierde su viabilidad social.
“Estoy en desacuerdo con la detención… pues plantea interrogantes sobre la necesidad de resguardar procesos institucionales claros”, afirmó César Dargam.
¿Qué está en juego con el Proyecto Romero?
La controversia radica en el impacto sobre la cuenca del río San Juan. Mientras los empresarios ven una oportunidad de desarrollo y empleos, la comunidad teme por su seguridad hídrica y la agricultura de la zona. Por ahora, el proyecto está en el "congelador" político, esperando a ver quién gana el pulso: si la presión de la calle o la visión empresarial del Conep.