EL PAIS
El Gobierno saca el "escudo capitán" para que el bolsillo no explote

El petróleo ha decidido subir más rápido que la espuma de una cerveza mal tirada, pasando de 70 a 120 dólares en un abrir y cerrar de ojos. Ante esta crisis "importada" desde el Medio Oriente, el ministro Eduardo Sanz Lovatón ha presentado un plan de choque para que los dominicanos no tengamos que empeñar hasta los muebles para llenar el tanque.
Los 3 pilares del plan "antichoque" económico
El Gobierno ha diseñado una estrategia de tres ejes para evitar que la economía nacional se descarrile:
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Subsidios a la vena: Se han inyectado más de 14,000 millones de pesos para que la subida de los combustibles no te dé un infarto. Según el Gobierno, los ciudadanos solo ven el 15 % del aumento real. Además, se están subsidiando los fertilizantes para que el arroz y el plátano no se conviertan en artículos de lujo.
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Exportaciones récord: No todo es gasto; el país está vendiendo más que nunca. Las zonas francas están sacando la cara, cambiando los hilos y telas por dispositivos médicos y electrónicos. Básicamente, estamos exportando más tecnología que ropa.
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Termómetro social: El Gobierno está en modo "escucha", consultando a iglesias, empresarios y sindicatos para saber hasta dónde se puede "apretar la correa" sin que la sociedad pierda la paciencia.
Recortes de 40,000 millones: El Gobierno se pone a dieta
Para financiar este escudo protector sin ponernos nuevos impuestos, el equipo económico (con Magín Díaz y Rijo Presbot a la cabeza) ha pasado la tijera por el gasto público. ¿Dónde se recortará?
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Publicidad institucional y viáticos.
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Viajes y contrataciones de la administración pública.
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Partidos políticos: Se plantea reducirles el financiamiento al 50 %, algo que tiene a la oposición "echando chispas".
"Gobernar hoy implica tomarle la temperatura a la sociedad para saber hasta dónde se puede apretar", afirma Sanz Lovatón.
¿Hasta cuándo durará el alivio?
Esa es la pregunta del millón. Con el conflicto en el Medio Oriente en llamas, el Gobierno admite que las previsiones originales de 8,000 millones se quedaron cortas y ya vamos por los 13,000 millones en subsidios. De momento, la orden de Abinader es clara: inventario al día y monitoreo constante de la harina, el arroz y la luz.
Si los 40,000 millones no alcanzan, el ministro asegura que seguirán buscando "debajo de las piedras" para que el impacto no lo pague el ciudadano de a pie.