EL MUNDO
“Estado 51”: Trump vuelve a encender polémica con mapa de Venezuela bajo bandera de EE. UU.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó una nueva controversia internacional tras compartir en su red Truth Social una imagen del mapa de Venezuela cubierto con la bandera estadounidense y la frase “Estado 51”.
La publicación fue realizada luego de que el propio mandatario afirmara en una entrevista que considera “seriamente” la posibilidad de incorporar a Venezuela como un nuevo estado de Estados Unidos, una idea que ha reiterado en distintas ocasiones recientes.
La imagen no incluyó comentarios adicionales, solo el mensaje gráfico que mostraba el territorio venezolano transformado simbólicamente en parte de EE. UU., lo que desató reacciones inmediatas a nivel internacional.
Reacciones y rechazo desde Caracas
El Gobierno venezolano, encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, rechazó de forma categórica cualquier posibilidad de anexión, reafirmando la soberanía del país.
Tanto autoridades oficiales como sectores de la oposición, incluida la dirigente María Corina Machado, han coincidido en descartar la propuesta, insistiendo en que Venezuela es un Estado independiente.
Un gesto que genera tensión diplomática
La publicación también fue replicada por cuentas oficiales vinculadas a la Casa Blanca, lo que aumentó la controversia y elevó el debate sobre el tono de la política exterior estadounidense hacia América Latina.
El mapa difundido por Trump además omitía el territorio del Esequibo, una zona en disputa entre Venezuela y Guyana que actualmente se encuentra bajo revisión en la Corte Internacional de Justicia.
Contexto político más amplio
Las declaraciones se producen en un escenario de alta tensión regional, tras cambios políticos en Venezuela y una nueva etapa de acercamientos diplomáticos con Estados Unidos, en medio de debates sobre recursos energéticos y estabilidad en el Caribe.
Mientras tanto, la propuesta de “Estado 51” sigue siendo considerada inviable por analistas, ya que requeriría aprobación del Congreso estadounidense y el consentimiento del propio Estado venezolano.