EL DINERO
¿Influyes o te dejas influir? El impacto de nuestro entorno en la calidad de vida y las finanzas
EL CORREO. Estar rodeados de personas que hacen chistes puede llevarnos a reír. Si vemos una película donde otros lloran, es posible que también nos sintamos tristes. Nuestro entorno tiene un efecto directo en nuestras emociones y comportamientos.
En el colegio todos recordamos a esas personas que nos influenciaban. Si nos sentábamos junto a los más chistosos, probablemente terminábamos haciendo chistes. Si caíamos en un grupo competitivo con las notas, quizá hasta estudiábamos más.
Pero también estaban los que lograban resistirse: pedían cambiarse de grupo o no se dejaban presionar por las expectativas de los demás.
¿Ya identificaste qué tipo de persona eras… y cuál eres ahora?
Es importante reconocer si antes nos dejábamos influir y si hoy seguimos actuando igual, o si hemos aprendido a sacar provecho de esos rasgos.
Porque cuando se trata de nuestro dinero y nuestro tiempo, solo quienes influyen —los que deciden por sí mismos— logran verdadera calidad de vida. No se trata de influenciadores, sino de personas que piensan, eligen y construyen su propio camino.
¿Por qué no alcanza el dinero o el tiempo?
Muchos dicen que “la sociedad” los lleva a gastar más o a vivir con prisa. Sin embargo, la sociedad somos todos… y unos pocos influyen para que la mayoría siga tendencias, modas o hábitos que no siempre convienen.
Si el dinero no alcanza o el tiempo nunca es suficiente, es posible que estemos viviendo según expectativas ajenas y no bajo nuestras propias prioridades.
Recuperar la calidad de vida depende de uno mismo
Nos han hecho creer que calidad de vida es tener más bienes o estar al día con todo lo que pasa. En ese intento gastamos el dinero que aún no tenemos y el tiempo que nos entregan cada día.
La clave no está en influenciar a los demás, sino en influenciarnos a nosotros mismos:
decidir con conciencia, elegir lo que nos beneficia y dejar de vivir para complacer a la sociedad, que muchas veces se mueve según intereses de unos pocos.
Te deseo una calidad de vida mejor y permanente.
Si haces que dependa de ti —y solo de ti—, así será.
