El Cibao
“Pica-pica” en Santiago: la plaga que corroe la credibilidad del periodismo dominicano

Santiago, RD. – Lo que comenzó como una simple anécdota dentro de las coberturas locales, hoy se ha convertido en una epidemia que mancha el periodismo santiaguero. El auge de los llamados “pica-pica” —falsos comunicadores que recorren eventos públicos pidiendo dinero o favores— está provocando una crisis de credibilidad sin precedentes en la prensa local.
Estos individuos, armados con un celular y un carnet improvisado, se autoproclaman reporteros o camarógrafos, pero su verdadero propósito no es informar, sino extorsionar, chantajear o buscar beneficios personales. Muchos ni siquiera pertenecen a un medio formal, y algunos llegan a amenazar con difundir noticias negativas si no reciben “colaboraciones” económicas.
El resultado es devastador: empresarios, políticos y líderes comunitarios viven con el temor constante de ser expuestos o manipulados por estos falsos periodistas, que operan con total impunidad.
🎙️ Gremios de prensa en silencio: el desorden crece
Comunicadores veteranos señalan que parte de la culpa recae sobre los gremios periodísticos, llamados a proteger la dignidad del oficio: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), el Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y la Asociación de Locutores de Santiago (ALS).
La falta de control y depuración interna ha permitido que cualquiera se autodenomine periodista, aun sin formación ni ética. Incluso hay casos de personas con antecedentes penales que portan carnets falsos, sembrando caos y desconfianza en el ecosistema comunicacional.
No basta con comunicados y fotos en efemérides. Urge establecer registros públicos, controles de membresía y sanciones reales para quienes usurpan el título de periodista.
💰 Productores y medios: cómplices del desorden
El problema también tiene raíces dentro de los mismos medios. Algunos productores y dueños de programas acreditan a personas sin formación ni experiencia, prestando carnets o permitiendo que se “busquen la vida” usando el nombre del espacio radial o digital.
Esta permisividad erosiona el respeto hacia quienes sí ejercen con profesionalismo. El periodismo no puede convertirse en una licencia para pedir dinero ni manipular información. Cada vez que un “pica-pica” se hace pasar por periodista, se degrada la esencia misma del oficio.
🚔 Policía y “pica-pica”: vínculos que levantan sospechas
Otro punto alarmante es la estrecha relación entre algunos “pica-pica” y oficiales de la Policía Nacional. La comandancia regional de Santiago se ha convertido en su punto de encuentro, donde se tejen influencias y favores mutuos.
Existen testimonios de que ciertos falsos comunicadores actúan como informantes o mediadores en casos policiales, aprovechando su falsa autoridad mediática. Esta relación pone en peligro la independencia del periodismo, que debería fiscalizar al poder, no aliarse con él.
⚠️ Un llamado urgente: rescatar la dignidad periodística
La crisis ha llegado a un punto en el que el público ya no distingue entre periodistas reales y farsantes, debilitando la confianza en los medios locales.
Mientras entidades como ACROARTE, ADOMPRETUR, ACDS y la ALS mantienen controles rigurosos sobre sus miembros, el SNTP y el CDP parecen paralizados ante el deterioro ético del oficio.
Si no se actúa pronto, el periodismo santiaguero podría quedar completamente desacreditado. No se trata solo de proteger una profesión, sino de defender la verdad, la transparencia y la confianza pública.
Santiago, cuna de grandes comunicadores, no merece ser recordada por el chantaje, la improvisación y la corrupción disfrazada de prensa.
Mientras los gremios guardan silencio, los “pica-pica” se multiplican como termitas, vendiendo silencio, comprando favores y destruyendo la esencia del periodismo dominicano.
FUENTE D55