EL MUNDO
25 años después: las cifras que explican por qué el 11-S sigue siendo el atentado terrorista más mortífero
Nueva York, Estados Unidos. – Veinticinco años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, las imágenes de los aviones impactando contra las Torres Gemelas continúan siendo uno de los símbolos más reconocibles de aquella jornada que cambió para siempre la historia contemporánea.
Sin embargo, detrás de esas imágenes existen cifras que permiten dimensionar la magnitud de los ataques: 2,977 personas fueron asesinadas, cuatro aviones comerciales fueron secuestrados, unas 2,680 personas sufrieron lesiones físicas y las pérdidas económicas alcanzaron aproximadamente US$83,000 millones, calculadas en valores de 2001.
A esto se sumaron miles de millones de dólares destinados a las víctimas y sus familiares, así como una transformación profunda de los sistemas de seguridad aeroportuaria y aérea que comenzó en Estados Unidos y posteriormente tuvo repercusiones en numerosos países del mundo.
Todo esto fue ejecutado por 19 terroristas, integrantes de Al Qaeda, que secuestraron cuatro vuelos comerciales la mañana del 11 de septiembre de 2001.
Dos de los aviones fueron estrellados contra las Torres Gemelas del World Trade Center, en Nueva York. Un tercer avión impactó contra el Pentágono, en Virginia, sede del Departamento de Defensa de Estados Unidos. El cuarto, el vuelo 93 de United Airlines, terminó estrellándose en un campo cerca de Shanksville, Pensilvania, después de que pasajeros y miembros de la tripulación intentaran recuperar el control de la aeronave.
Según el National September 11 Memorial & Museum, las 2,977 víctimas mortales procedían de más de 90 países. La cifra no incluye a los 19 secuestradores.
De las víctimas, 2,753 murieron en Nueva York, mientras que otras 184 fallecieron en el Pentágono y a bordo del vuelo 77. En el vuelo 93 perdieron la vida 40 pasajeros y miembros de la tripulación.
Entre quienes murieron mientras intentaban responder a la emergencia se encontraban 343 miembros del Departamento de Bomberos de Nueva York, 23 agentes del Departamento de Policía de Nueva York y 37 policías de la Autoridad Portuaria.
Las Torres Gemelas, dos enormes edificios de 110 pisos cada una, albergaban diariamente a decenas de miles de trabajadores y visitantes. Ambas estructuras terminaron colapsando en menos de dos horas después de los impactos de los aviones.
El derrumbe de las torres provocó una devastación de enormes proporciones en el sur de Manhattan y dejó una profunda huella en Nueva York, Estados Unidos y el resto del mundo.
Más allá de las pérdidas humanas, los atentados desencadenaron cambios duraderos en los controles de seguridad de los aeropuertos, las políticas de lucha contra el terrorismo y los procedimientos de aviación comercial.
A 25 años de aquella mañana, las cifras siguen mostrando la dimensión de una tragedia que no solo dejó miles de muertos y heridos, sino que también modificó la forma en que el mundo entendía la seguridad, los viajes internacionales y la amenaza terrorista.
