NEW YORK
25 años del 11-S: El cumpleaños que Bernardo celebra antes de tiempo para "engañar al dolor"
Nueva York, Estados Unidos. – Cada 8 de septiembre, el ayudante de cocina Bernardo Fernández sopla las velas de su pastel junto a un par de amigos en una íntima reunión. Aunque nació un 11 de septiembre, lleva un cuarto de siglo haciendo como si la fecha real de su onomástico no existiera en el calendario.
Para este inmigrante colombiano, que laboró durante más de ocho años en uno de los restaurantes ubicados en las Torres Gemelas, adelantar la celebración es un mecanismo de defensa para «hacerle el quite al dolor» y engañar a una mente que quedó atrapada en la tragedia.
Una cicatriz que no cicatriza
El fatídico martes de 2001, Bernardo cumplía 27 años. Aquellos atentados perpetrados por Al Qaeda —que cobraron la vida de cerca de 3,000 personas y dejaron secuelas imborrables en miles de neoyorquinos— marcaron un quiebre definitivo en su existencia.
“Quisiera borrar del calendario de todos los años el 11 de septiembre. Quisiera que el 11 de septiembre del 2001 nunca hubiera pasado. Y quiero que nunca más vuelva a pasar”, confiesa con la mirada fija en lo alto de la zona cero.
Al llegar la fecha conmemorativa, el tiempo parece detenerse para él. El recuerdo imborrable de las 8:46 a.m., cuando el primer avión impactó la torre, y de las 9:03 a.m., con el segundo choque, activa de inmediato una memoria sensorial inalterable.
«Siempre en esta fecha lloro como un niño desconsolado. Mi mente se invade de recuerdos. Mi cuerpo vuelve a sentir lo mismo que sentí ese martes hace 25 años […] El dolor nunca se va», relata con evidente melancolía, evidenciando que, a un cuarto de siglo de distancia, las heridas emocionales de los supervivientes continúan abiertas.
