EL MUNDO
¿Por qué mi hijo no está motivado? Claves para entender y acompañar a los adolescentes en el aula y en casa
EL CORREO. "Es que no está motivado", es una de las frases más frecuentes en las reuniones entre padres y docentes de adolescentes. Detrás de esa inquietud hay una realidad compleja: una etapa de cambios emocionales, sociales y personales que pone a prueba tanto a las familias como a los profesores, y que desafía los modelos tradicionales de enseñanza.
🧾 Desarrollo optimizado:
Durante la adolescencia, la motivación escolar suele disminuir. El rendimiento académico cambia, las prioridades se transforman y el conflicto interno se agudiza. Para muchos padres, esto se convierte en el inicio del miedo al llamado “fracaso escolar”.
Los expertos coinciden en que la motivación es un estado emocional, condicionado por múltiples factores: el entorno familiar, la cultura, la dinámica del aula y, sobre todo, la imagen que los adolescentes tienen de sí mismos. En una etapa marcada por la inmadurez emocional y la necesidad de pertenencia, las emociones pueden desbordarse, dificultando la conexión con los objetivos escolares.
📌 ¿Es motivar tarea del docente?
En el aula, el docente se enfrenta al reto de captar la atención de más de veinte jóvenes con intereses diversos y, muchas veces, con bajo entusiasmo por lo académico. El interés por el futuro es menor, y la recompensa a largo plazo pierde fuerza ante la inmediatez del presente.
La motivación, por tanto, no puede imponerse. Requiere un trabajo paciente, una mirada comprensiva y un acompañamiento constante.
🕰️ Aprender lleva tiempo
En un mundo que premia lo rápido y lo superficial, el aprendizaje necesita tiempo y profundidad. Pretender que todo sea rápido, fácil y sin esfuerzo es un error que socava el verdadero sentido de la educación.
Por eso, movimientos pedagógicos actuales promueven un ritmo más humano, que respete los tiempos individuales de cada estudiante. No se trata de dejar de exigir, sino de dejar espacio para crecer.
🤝 Confianza, convivencia y vínculo
Tanto en primaria como en secundaria, la cercanía entre el docente y el alumno es clave. Pero en la adolescencia, el adulto deja de ser figura central. El adolescente se refugia en sus pares, se aísla, y ve al mundo adulto como distante o anticuado.
Por eso, establecer una relación de confianza, respeto mutuo y convivencia es esencial. Los avances pueden tardar en llegar, pero con paciencia y compromiso, el cambio ocurre.
🎶 Conectar con lo que les importa
Para lograr motivación, hay que saber conectar con sus intereses reales, como la música, las redes sociales o las dinámicas grupales. Herramientas como el aprendizaje cooperativo, el trabajo por proyectos o el uso de recursos digitales permiten atraer su atención y fomentar habilidades sociales, emocionales y académicas.
Trabajar con adolescentes exige ilusión, preparación, actualización y, sobre todo, esperanza. Los cambios llegan, a veces de forma sorprendente, si no nos rendimos.
