DEPORTES
De una consola prestada a campeón mundial: la increíble historia del dominicano MenaRD

Lo que comenzó con una consola prestada terminó convirtiéndose en una historia de éxito mundial. El dominicano Saúl Mena, conocido como MenaRD, pasó de soñar con enfrentar a jugadores extranjeros a convertirse en uno de los mejores exponentes de Street Fighter y en un referente de los deportes electrónicos a nivel internacional.
Radicado en Japón, Mena acumula seis títulos mundiales y compite en la liga más exigente de este popular videojuego de combate, consolidándose entre la élite de los esports.
Su historia será presentada en la nueva temporada de Quisqueyanos Valientes, la producción de Jéssica Hasbún que destaca las trayectorias de dominicanos que han alcanzado el éxito gracias a su esfuerzo y perseverancia.
Ahora, el gamer dominicano tiene un nuevo objetivo: representar a la República Dominicana en la primera edición de los deportes electrónicos de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, con la intención de demostrar que los esports exigen la misma disciplina y preparación que cualquier deporte de alto rendimiento.
"Cuando yo voy a hacer algo procuro que sea lo mejor que se ha hecho", afirma Mena.
Su pasión por los videojuegos comenzó cuando tenía apenas cuatro años, gracias a una consola que le regalaron sus padres. Más tarde, inspirado por su hermano mayor, empezó a competir y descubrió que solo enfrentándose a jugadores internacionales podría seguir creciendo.
Sin recursos para comprar un PlayStation propio, utilizó una consola prestada para jugar en línea, una experiencia que marcó un antes y un después en su desarrollo.
"No tenía la capacidad de comprar un PlayStation. Tener acceso al juego en línea cambió completamente mi práctica porque pude enfrentarme a jugadores de fuera y mejorar mucho más rápido", recordó.
Su carrera dio un giro cuando derrotó por internet al considerado mejor jugador de Estados Unidos. Impresionado por su nivel, aquel rival lo ayudó a obtener una visa y apoyo económico para competir por primera vez fuera del país cuando apenas tenía 16 años.
Los inicios no fueron fáciles. Mena recuerda que en varios torneos dormía en el piso y muchas veces no sabía cómo conseguiría su próxima comida, aunque evitaba contarles esas dificultades a sus padres para no preocuparlos.
Lejos de verlo como una desventaja, convirtió esas limitaciones en una motivación para superarse.
"Nunca pensé que nadie era mejor que yo. Tal vez lo eran en ese momento, pero siempre sentí que si tenía las mismas condiciones, podía alcanzarlos", aseguró.
Actualmente mantiene una rutina similar a la de un atleta profesional: estudia estrategias, analiza videos, perfecciona su técnica, entrena con rivales de distintos estilos y trabaja su preparación mental. Incluso cursa la carrera de Psicología con interés en la psicología deportiva.
Este año también hizo historia al convertirse en el primer extranjero contratado para competir en la liga japonesa de Street Fighter, uno de los circuitos más prestigiosos del mundo.
Más allá de seguir compitiendo, Mena sueña con crear una academia de esports en República Dominicana para formar a futuras generaciones de jugadores y profesionales de una industria que continúa creciendo.
"Mientras tú sigas vivo, tienes oportunidad de lograr lo que quieras", afirma el dominicano que pasó de jugar con una consola prestada a conquistar la élite mundial de los videojuegos.