Connect with us
Anunciate en esta Pagina

OPINIÓN

Derecho, poder y humanidad: una mirada incómoda desde la conciencia jurídica

Published

on

Por Fernanda Fernández
Hablar hoy de Venezuela se ha vuelto un ejercicio cómodo. Y cuando el análisis es cómodo, rara vez es justo.  Se opina rápido, se juzga desde lejos y se simplifica una realidad compleja hasta volverla digerible. Sin embargo, el Derecho , cuando se toma en serio, no está hecho para tranquilizar conciencias, sino para incomodarlas.
Reducir lo que ocurre a una disputa por recursos es una forma de evitar el fondo del problema. El poder rara vez actúa por una sola causa. Más que el petróleo, lo que parece estar en juego es el control de espacios estratégicos y el temor a que otros actores ocupen territorios que antes estaban bajo determinada influencia. En ese cruce entre Derecho Internacional y geopolítica, las normas no desaparecen, pero se vuelven frágiles, selectivas y, a veces, funcionales al poder.
Aun así, ningún análisis jurídico es legítimo si prescinde de lo humano. Juzgar desde afuera resulta sencillo cuando no se ha vivido el colapso institucional, la escasez prolongada, la migración forzada ni la fragmentación de la vida cotidiana. Hablar de Venezuela sin considerar a quienes cargan con estas consecuencias es convertir el Derecho en una estructura vacía, incapaz de proteger aquello que dice defender.
Tal vez por eso muchos pueblos observan en silencio. No por indiferencia, sino por reconocimiento. Porque las condiciones que permiten el deterioro institucional no son exclusivas de una geografía. Se repiten cuando la ética se debilita, la justicia se politiza y la conciencia colectiva comienza a negociar principios por beneficios momentáneos. La historia demuestra que ningún país está completamente a salvo de ese desgaste.
En el escenario internacional, la incoherencia se vuelve evidente. Se invoca la soberanía y se la relativiza. Se habla de derechos humanos, pero de forma selectiva. Se condenan ciertos autoritarismos mientras se toleran prácticas que los reproducen bajo otros nombres. Cuando las normas se aplican según quién tiene más poder, el Derecho deja de ser un límite y se transforma en un discurso que legitima decisiones ya tomadas.
Cada país tiene su propio proceso de lucha, su memoria y sus heridas. Ninguna sociedad se reconstruye desde afuera ni se salva por imposición. La justicia real no nace de intervenciones rápidas ni de narrativas triunfalistas, sino de procesos internos sostenidos por responsabilidad, participación y memoria colectiva.
Pensar el Derecho hoy implica aceptar una verdad incómoda: no todo lo legal es justo y no toda acción “correcta” produce justicia. Implica dudar, incomodarse y resistirse a repetir discursos fáciles. Porque en Venezuela el problema no ha sido la alternancia, sino la permanencia: un poder que se sostiene en el tiempo mientras las consecuencias humanas de sus decisiones se acumulan y se heredan.
Cuando el Derecho pierde humanidad, pierde su sentido. Y cuando pierde conciencia, deja de proteger a los pueblos para comenzar, silenciosamente, a exponerlos.
 

Articulos Recientes

Home1 día ago

Gutenberg Times: WordPress 7.1 arrives at WordCamp US, Abilities API for developers, and a new theme for Gutenberg Times and more — Weekend Edition #373

Hi there, ContentsDeveloping Gutenberg and WordPressPlugins, Themes, and Tools for #nocode site builders and ownersTheme Development for Full Site Editing...

EL PAIS2 días ago

RD responde a EE. UU. por supuesto desvío de productos: “Aquí se fabrica, no se cambia la etiqueta y ya”

Santo Domingo. – El Gobierno de la República Dominicana rechazó los señalamientos contenidos en un informe de la Casa Blanca...

EL PAIS2 días ago

ADP pone el grito en el aula: advierte que la historia dominicana se está quedando “sin recreo”

Santo Domingo. – La Asociación Dominicana de Profesores (ADP) lanzó una advertencia sobre la forma en que se aborda la...

Home2 días ago

Raquel Peña se va de gira por el Cibao: ¡salud, escuelas y canchas por aquí y por allá!

La Vega. – La vicepresidenta de la República, Raquel Peña, encabezó una jornada de inauguraciones en distintas comunidades del Cibao,...

Home2 días ago

¡Se llevaron hasta los cables! Robo de conexiones eléctricas deja a Constanza a oscuras

Constanza, La Vega. – El robo de cables eléctricos en Constanza se ha convertido en una preocupación creciente para residentes...

Home2 días ago

Allanamientos en Navarrete dejan puertas, vehículos y hasta la paciencia por el suelo

Navarrete, Santiago. – Dirigentes sociales y políticos de Navarrete denunciaron daños materiales en viviendas y vehículos durante una serie de...

Home2 días ago

Circunvalación de Navarrete pisa el acelerador: ¡elevado por aquí y distribuidor por allá!

Santiago. – La circunvalación de Navarrete avanza a buen ritmo con la construcción de un elevado en la entrada del...

Home2 días ago

How to Migrate Away From LearnDash (Without Losing Your Courses)

Migrating away from LearnDash? Move your courses, quizzes, students, and orders to a new WordPress LMS without losing anything important....

Home2 días ago

Raquel Peña, Cibao, salud, educación, centros de salud, inauguración

La Vega. – La vicepresidenta de la República, Raquel Peña, lideró ayer una significativa jornada de entrega de obras de...

Home2 días ago

Avanzan trabajos de la circunvalación de Navarrete; construyen elevado y distribuidor vial

Santiago. – En el marco de los trabajos de construcción de la circunvalación de Navarrete, las empresas contratistas están realizando...

Facebook

Por Fernanda Fernández
Hablar hoy de Venezuela se ha vuelto un ejercicio cómodo. Y cuando el análisis es cómodo, rara vez es justo.  Se opina rápido, se juzga desde lejos y se simplifica una realidad compleja hasta volverla digerible. Sin embargo, el Derecho , cuando se toma en serio, no está hecho para tranquilizar conciencias, sino para incomodarlas.
Reducir lo que ocurre a una disputa por recursos es una forma de evitar el fondo del problema. El poder rara vez actúa por una sola causa. Más que el petróleo, lo que parece estar en juego es el control de espacios estratégicos y el temor a que otros actores ocupen territorios que antes estaban bajo determinada influencia. En ese cruce entre Derecho Internacional y geopolítica, las normas no desaparecen, pero se vuelven frágiles, selectivas y, a veces, funcionales al poder.
Aun así, ningún análisis jurídico es legítimo si prescinde de lo humano. Juzgar desde afuera resulta sencillo cuando no se ha vivido el colapso institucional, la escasez prolongada, la migración forzada ni la fragmentación de la vida cotidiana. Hablar de Venezuela sin considerar a quienes cargan con estas consecuencias es convertir el Derecho en una estructura vacía, incapaz de proteger aquello que dice defender.
Tal vez por eso muchos pueblos observan en silencio. No por indiferencia, sino por reconocimiento. Porque las condiciones que permiten el deterioro institucional no son exclusivas de una geografía. Se repiten cuando la ética se debilita, la justicia se politiza y la conciencia colectiva comienza a negociar principios por beneficios momentáneos. La historia demuestra que ningún país está completamente a salvo de ese desgaste.
En el escenario internacional, la incoherencia se vuelve evidente. Se invoca la soberanía y se la relativiza. Se habla de derechos humanos, pero de forma selectiva. Se condenan ciertos autoritarismos mientras se toleran prácticas que los reproducen bajo otros nombres. Cuando las normas se aplican según quién tiene más poder, el Derecho deja de ser un límite y se transforma en un discurso que legitima decisiones ya tomadas.
Cada país tiene su propio proceso de lucha, su memoria y sus heridas. Ninguna sociedad se reconstruye desde afuera ni se salva por imposición. La justicia real no nace de intervenciones rápidas ni de narrativas triunfalistas, sino de procesos internos sostenidos por responsabilidad, participación y memoria colectiva.
Pensar el Derecho hoy implica aceptar una verdad incómoda: no todo lo legal es justo y no toda acción “correcta” produce justicia. Implica dudar, incomodarse y resistirse a repetir discursos fáciles. Porque en Venezuela el problema no ha sido la alternancia, sino la permanencia: un poder que se sostiene en el tiempo mientras las consecuencias humanas de sus decisiones se acumulan y se heredan.
Cuando el Derecho pierde humanidad, pierde su sentido. Y cuando pierde conciencia, deja de proteger a los pueblos para comenzar, silenciosamente, a exponerlos.
 

Copyright © 2024 El Correo RD, Santiago de los Caballeros / Creado por @KRLOSDESIGNS

Dany Williams

Dany Williams

Typically replies within an hour

I will be back soon

Dany Williams
Hey there 👋
It’s your friend Dany Williams. How can I help you?
El CorreoRD