EL MUNDO
El campamento de Al Maghazi se ha convertido hoy en el escenario de un enfrentamiento atípico que marca un nuevo capítulo en el conflicto.
Lo que comenzó como una mañana de refugio cerca de una escuela local terminó en un caos de disparos y explosiones. Según informes obtenidos por EFE de fuentes médicas y testigos presenciales, el ataque no solo provino del aire, sino de un grupo terrestre cuya identidad y objetivos han generado una ola de preguntas sobre quién controla realmente el terreno en el centro de la Franja.
El factor sorpresa: La milicia de Abu Nasira Un vídeo difundido recientemente ha arrojado luz sobre los responsables. En las imágenes, una veintena de hombres armados y con pasamontañas se adjudican una "operación de limpieza". Mientras ellos celebran el decomiso de armas, los residentes de la zona describen una realidad mucho más oscura: un avance de hombres armados contra viviendas de civiles que terminó en una lluvia de piedras y la intervención final de drones militares.
¿Estrategia de desestabilización? Este incidente pone de relieve la creciente actividad de grupos anti-Hamás que operan con el visto bueno o el apoyo directo de fuerzas externas. Figuras como Yaser Abu Shabab ya han sido señaladas anteriormente, pero lo ocurrido en Al Maghazi sugiere que estas milicias están tomando un rol mucho más agresivo en el corazón de las zonas de desplazados, donde la línea entre el combate y el ataque a civiles es cada vez más delgada.
