EL MUNDO
Escudos humanos en Irán: El último intento desesperado por frenar el bombardeo de Trump
A solo horas de que venza el ultimátum de la Casa Blanca, miles de iraníes han tomado una decisión radical: utilizar sus propios cuerpos para proteger infraestructuras críticas. Desde la imponente central eléctrica de Damavand hasta puentes históricos con más de 1,700 años de antigüedad, se extienden cadenas humanas masivas en un intento por disuadir al presidente Donald Trump de ejecutar su amenaza de "desatar el infierno".
La movilización, que incluye a estudiantes, figuras de la cultura y artistas, responde a la advertencia directa de Washington de destruir centrales eléctricas y puentes si el estrecho de Ormuz no es liberado para el tránsito petrolero mundial. En ciudades como Tabriz y Kermanshah, los manifestantes denuncian que un ataque a la red civil constituiría un crimen de guerra, mientras el gobierno iraní utiliza estas concentraciones como un símbolo de resistencia final ante la inminente ofensiva estadounidense.
Mientras el precio del petróleo se dispara y el reloj avanza hacia la medianoche, la tensión es absoluta. Con el bloqueo de Ormuz afectando el 20% del crudo global, estas cadenas humanas representan el último obstáculo civil antes de que las fuerzas de EE. UU. e Israel inicien lo que Trump ha calificado como el fin de "toda una civilización".
