Connect with us
Anunciate en esta Pagina

Arte y Gente

Excelente artículo: Filosofía del bienestar común

Published

on

Sergio Sarita Valdez, además de su dilatada carrera científica, es un deleitante artesano de la pluma. En la presente ocasión plasmó esta joya literaria, que compartimos sin desperdicio (nota de José García redactor de elcorreoRD).

Periódicamente suelo desconectarme de forma imaginaria y voluntaria hasta colocarme sobre un punto en el espacio desde donde observar el curso natural de la vida en colectivo. Observo el reino mineral y lo utilizo como modelo pétreo de un pasado remoto visiblemente estático, ideal como sujeto creado para la contemplación. A seguidas contemplo el cielo y las nubes con sus cambiantes tonos reflejos de la hora del día y de la estación del año. Acomodo la mirada hasta enfocarla en las olas marinas que decrecen paulatinamente hasta morir como espuma en la fina arena de la orilla de la playa. Allí disfruto del concierto musical elaborado por el viento, las aves y el agua tanto al amanecer como al atardecer.

Luego mi mente se traslada a la montaña virgen con su majestuosa vegetación. Grandes árboles adultos en la cima seguidos de otros de menor talla hasta concluir en el llano con la hierba humedecida en cada madrugada cotidiana. Sólo de mirar la panorámica puedo adivinar la inconfundible y añorada primavera, así como el otoño que me anuncia la llegada del frío invierno. Es en verano cuando mejor disfruto bajo la sombra de la arboleda el curso del río con sus notas inconfundibles que invitan a soñar hasta caer rendido por el hechizo auditivo generado por la corriente acuática deslizándose sobre las piedras y la arena.

También me permite la montaña sumergirme dentro de su zona boscosa para convertirme en testigo fiel del más conmovedor espacio con luces encantadas de cocuyos y luciérnagas, a las que se le agrega la música de grillos y de una que otra ave nocturna.

Vuelvo a despertar, mejor dicho, a reconectar con el espacio real existencial cotidiano. Noto de inmediato el incesante ruido vehicular, la atmósfera enrarecida por la contaminación ambiental; percibo las sorprendentes y desagradables fluctuaciones climáticas generadas por el Homo sapiens en su afán acumulativo y consumista polarizado entre unos pocos que se han adueñado del planeta y muchos obligados a repartirse las pocas migajas disponibles.

La vida citadina la sentiremos de modo diferente dependiendo del piso que nos toque habitar dentro del edificio social elaborado y sostenido por los históricos arquitectos del poder. Sólo cuando suceden los grandes terremotos, las enormes sequías y los torrenciales y prolongados aguaceros parecemos igualarnos en el peligro. De modo similar ha operado la pandemia de Covid-19, nos golpeó a todos llevándose de paro a envejecientes acostumbrados a imaginarnos décadas de disfrute de una bien merecida pensión laboral.

Concluida la temporada invernal del béisbol dominicano el pueblo traslada sus emociones a la campaña electoral. Petardos y luces de bengala se disparan al aire. La gente viste su uniforme favorito, algunos cambian de chaqueta atendiendo a la fuerza del viento papeleta, o al crédito del debo y pagaré. Ruidosas y coloridas marchas son amenizadas por el dios Baco, la fundita, la tarjeta y la promesa. Agresión visual por doquier y ensordecedores decibeles serán los amos y señores del ambiente nacional. Las redes sociales atraparán a las personas que osen navegar por ellas en la presente coyuntura política.

¡Ojalá ocurra el milagro deseado! Que los dominicanos y dominicanas nos veamos como hermanos y hermanas amenazados por la pobreza extrema y el desorden de aquel lado, las guerras de ultramar y el insoportable alto costo de la vida. ¡Apostemos al bien común!

El periódico digital más leído en Santiago de los Caballeros y toda Republica Dominicana


Articulos Recientes

EL PAIS54 minutos ago

¡Terremoto político en Israel! Aliado histórico le da la espalda a Netanyahu tras tres décadas y catapulta las aspiraciones de Gadi Eisenkot

Jerusalén (Israel).– En un giro de tuerca de proporciones épicas que marca el principio del fin para la hegemonía del...

El Cibao2 horas ago

¡Tragedia en La Vega! Conductor de camión de basura muere aplastado por la caja compactadora mientras intentaba reparar una falla mecánica

La Vega.– Una espantosa e impactante tragedia ha enlutado a la comunidad vegana y al personal municipal, tras reportarse el...

Arte y Gente2 horas ago

¡Duelo nacional en el sector universitario! Fallece drásticamente Rafael Reyes Almonte, rector de la Universidad Nacional Evangélica

Santo Domingo.– En una luctuosa noticia que vuelve a vestir de negro a la educación superior y a la comunidad...

DEPORTES2 horas ago

¡Masacre verde en el Nido! Las Estrellas Orientales arman un brutal rally de seis carreras en el décimo y aplastan 12-7 a las Águilas Cibaeñas

Santiago.– En un electrizante y desgastante maratón de pelota que hizo retumbar los cimientos del Estadio Cibao, las Estrellas Orientales...

EL MUNDO3 horas ago

¡La venganza del voto latino! Los hispanos dan la espalda a Trump por el alto costo de vida y desencadenan la demoledora «ola azul» en Estados Unidos

Washington, D. C. (EE. UU.).– En una contundente e inapelable lección de poder ciudadano que desmoronó el mapa político de...

EL MUNDO3 horas ago

¡París arde en huelga general! Sindicatos y «chalecos amarillos» paralizan a Francia en reclamo de aumentos salariales y despliegan 70,000 policías

París (Francia).– En una jornada de convulsión social de alta tensión que amenaza con paralizar por completo la economía gala,...

EL DINERO3 horas ago

¡Abuso y desfalco a los asegurados! Pacientes pagan hasta RD$5,000 en copagos y el gasto de bolsillo alcanzará la escalofriante cifra de RD$24,844 millones en 2026

Santo Domingo.– En un dramático y aplastante golpe a la economía de las familias dominicanas, los afiliados al Seguro Familiar...

EL PAIS3 horas ago

¡Terror e impunidad policial en El Almirante! Denuncian que el Dicrim acribilló a un joven dentro de su casa y envió a una agente a fregar la sangre con detergente para borrar evidencias

Santo Domingo Este.– En lo que se perfila como una espeluznante y despiadada ejecución extrajudicial encubierta, familiares y comunitarios del...

El Cibao3 horas ago

¡Alerta máxima de seguridad nacional! El Ministerio Público exige tres meses de prisión preventiva contra acusado de planear atentado terrorista contra el presidente Luis Abinader

San Francisco de Macorís.– En una gravísima y escalofriante revelación que vuelve a poner en máxima alerta a las fuerzas...

EL PAIS4 horas ago

¡Luto en la Iglesia católica! Fallece a los 94 años monseñor Jesús María de Jesús Moya, histórico obispo emérito de San Francisco de Macorís

San Francisco de Macorís.– En una profunda y penosa pérdida para la fe y la sociedad dominicana, la Conferencia del...

Facebook

Sergio Sarita Valdez, además de su dilatada carrera científica, es un deleitante artesano de la pluma. En la presente ocasión plasmó esta joya literaria, que compartimos sin desperdicio (nota de José García redactor de elcorreoRD).

Periódicamente suelo desconectarme de forma imaginaria y voluntaria hasta colocarme sobre un punto en el espacio desde donde observar el curso natural de la vida en colectivo. Observo el reino mineral y lo utilizo como modelo pétreo de un pasado remoto visiblemente estático, ideal como sujeto creado para la contemplación. A seguidas contemplo el cielo y las nubes con sus cambiantes tonos reflejos de la hora del día y de la estación del año. Acomodo la mirada hasta enfocarla en las olas marinas que decrecen paulatinamente hasta morir como espuma en la fina arena de la orilla de la playa. Allí disfruto del concierto musical elaborado por el viento, las aves y el agua tanto al amanecer como al atardecer.

Luego mi mente se traslada a la montaña virgen con su majestuosa vegetación. Grandes árboles adultos en la cima seguidos de otros de menor talla hasta concluir en el llano con la hierba humedecida en cada madrugada cotidiana. Sólo de mirar la panorámica puedo adivinar la inconfundible y añorada primavera, así como el otoño que me anuncia la llegada del frío invierno. Es en verano cuando mejor disfruto bajo la sombra de la arboleda el curso del río con sus notas inconfundibles que invitan a soñar hasta caer rendido por el hechizo auditivo generado por la corriente acuática deslizándose sobre las piedras y la arena.

También me permite la montaña sumergirme dentro de su zona boscosa para convertirme en testigo fiel del más conmovedor espacio con luces encantadas de cocuyos y luciérnagas, a las que se le agrega la música de grillos y de una que otra ave nocturna.

Vuelvo a despertar, mejor dicho, a reconectar con el espacio real existencial cotidiano. Noto de inmediato el incesante ruido vehicular, la atmósfera enrarecida por la contaminación ambiental; percibo las sorprendentes y desagradables fluctuaciones climáticas generadas por el Homo sapiens en su afán acumulativo y consumista polarizado entre unos pocos que se han adueñado del planeta y muchos obligados a repartirse las pocas migajas disponibles.

La vida citadina la sentiremos de modo diferente dependiendo del piso que nos toque habitar dentro del edificio social elaborado y sostenido por los históricos arquitectos del poder. Sólo cuando suceden los grandes terremotos, las enormes sequías y los torrenciales y prolongados aguaceros parecemos igualarnos en el peligro. De modo similar ha operado la pandemia de Covid-19, nos golpeó a todos llevándose de paro a envejecientes acostumbrados a imaginarnos décadas de disfrute de una bien merecida pensión laboral.

Concluida la temporada invernal del béisbol dominicano el pueblo traslada sus emociones a la campaña electoral. Petardos y luces de bengala se disparan al aire. La gente viste su uniforme favorito, algunos cambian de chaqueta atendiendo a la fuerza del viento papeleta, o al crédito del debo y pagaré. Ruidosas y coloridas marchas son amenizadas por el dios Baco, la fundita, la tarjeta y la promesa. Agresión visual por doquier y ensordecedores decibeles serán los amos y señores del ambiente nacional. Las redes sociales atraparán a las personas que osen navegar por ellas en la presente coyuntura política.

¡Ojalá ocurra el milagro deseado! Que los dominicanos y dominicanas nos veamos como hermanos y hermanas amenazados por la pobreza extrema y el desorden de aquel lado, las guerras de ultramar y el insoportable alto costo de la vida. ¡Apostemos al bien común!

Copyright © 2024 El Correo RD, Santiago de los Caballeros / Creado por @KRLOSDESIGNS

Dany Williams

Dany Williams

Typically replies within an hour

I will be back soon

Dany Williams
Hey there 👋
It’s your friend Dany Williams. How can I help you?
El CorreoRD