EL MUNDO
Mark Carney llega a China para reconducir relaciones y fortalecer el comercio
Pekín. – El primer ministro de Canadá, Mark Carney, inició este miércoles una visita oficial a China con la intención de reconducir las relaciones diplomáticas y comerciales entre Ottawa y Pekín, en un contexto de tensiones globales y de ajustes estratégicos en el comercio internacional. Esta es la primera visita de un jefe de gobierno canadiense a China en casi una década.
Carney permanecerá tres días en China, donde se reunirá con el presidente Xi Jinping, el primer ministro chino Li Qiang y otros líderes políticos y empresariales para acercar posturas en temas clave como comercio, energía, agricultura y seguridad.
Los dos mandatarios ya mantuvieron un primer contacto el año pasado en Corea del Sur, durante la cumbre de la APEC, y Carney aceptó la invitación para realizar esta visita oficial.
Clima de relaciones comerciales
El viaje se produce en un momento de deterioro de los lazos comerciales entre Canadá y China tras años de fricciones, incluidas medidas arancelarias recíprocas: Canadá impuso aranceles al 100 % a vehículos eléctricos chinos y otros productos, y China respondió con gravámenes a exportaciones agrícolas canadienses como la canola, productos porcinos y aceite de colza.
Además, en 2025 las importaciones chinas desde Canadá cayeron más del 10 %, lo que pone de manifiesto los desafíos económicos que enfrenta Ottawa y subraya la importancia de diversificar sus mercados fuera de Estados Unidos.
Objetivos de la visita
Carney busca mejorar la posición estratégica y comercial de Canadá, reduciendo su dependencia del mercado estadounidense y fortaleciendo los vínculos con China, su segundo socio comercial más grande.
También se espera que la agenda incluya acuerdos que aborden barreras comerciales, especialmente la posibilidad de discutir reducciones arancelarias sobre productos canadienses como la canola, aunque este tipo de pasos aún se consideran complejos y de avance gradual.
Un contexto geopolítico complejo
La visita se da en un contexto global marcado por tensiones entre China y Estados Unidos, y Beijing ha expresado su interés en que Canadá adopte una posición más independiente de Washington, impulsando una “autonomía estratégica” en su política exterior.
La misión de Carney también se enmarca en la estrategia canadiense de fortalecer intercambios comerciales globales y reducir los riesgos asociados a un mercado dominado por Estados Unidos como principal destino exportador.
