EL MUNDO
Miami (EE. UU.).- Unos 170 incendios en Georgia y Florida han provocado el daño de medio centenar de viviendas y generado cientos de evacuaciones, y amenazan este jueves una gran zona limítrofe entre ambos estados debido a la sequía prolongada, la baja humedad y los fuertes vientos. El gobernador del estado, Brian Kemp, ha declarado el estado de emergencia en 91 condados en respuesta a la rápida propagación de los incendios en el sur. "Estamos rezando por las familias que han perdido sus hogares en estas condiciones devastadoras, así como por los equipos de primeros auxilios que trabajan sin descanso", ha declarado. Las zonas más afectadas se concentran en los condados de Brantley y Clinch, donde los incendios más intensos han destruido unas 49 viviendas y amenazan a cerca de un millar de hogares adicionales. En Brantley County, un incendio se ha extendido a más de 17,8 kilómetros cuadrados, según las autoridades locales. Los residentes están siendo evacuados, decenas de viviendas han sido destruidas y se han cancelado las clases escolares para este jueves. Equipos de múltiples agencias locales, estatales y federales trabajan para contener el fuego, mientras las autoridades han cerrado carreteras en algunas zonas. En total, el estado registra cerca de 40 incendios activos, incluidos dos grandes focos que han arrasado unos 140 kilómetros cuadrados, mientras que en Florida los bomberos combaten más de 130 incendios, principalmente en el norte. Te puede interesar: La Patagonia argentina enfrenta graves incendios y registra ya 45.000 hectáreas quemadas Las condiciones meteorológicas como sequía prolongada, baja humedad y fuertes vientos han favorecido la rápida propagación de las llamas, en algunos casos sin dar tiempo a emitir alertas a la población. Las autoridades han prohibido quemas controladas en el sur de Georgia, mientras que la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) ha prometido apoyo adicional para la respuesta a la crisis. Entre tanto, el humo de los incendios se ha extendido a ciudades como Atlanta y Savannah, en Georgia, y Jacksonville, en Florida.

Una muralla de fuego compuesta por unos 170 incendios forestales mantiene en vilo la frontera entre Georgia y Florida, dejando ya un saldo de 49 viviendas destruidas y cientos de familias desplazadas. Ante la magnitud de la tragedia, el gobernador Brian Kemp declaró el estado de emergencia en 91 condados de Georgia, donde las llamas, impulsadas por vientos feroces y una sequía extrema, amenazan con reducir a cenizas miles de hogares adicionales. Mientras los equipos de emergencia luchan sin descanso en los condados de Brantley y Clinch, el humo ya cubre ciudades principales como Atlanta y Jacksonville, obligando al cierre de escuelas y carreteras en una carrera contra el tiempo y un clima que no da tregua.