EL MUNDO
Unos 170 incendios en Georgia y Florida han provocado el daño de medio centenar de viviendas
Una muralla de fuego compuesta por unos 170 incendios forestales mantiene en vilo la frontera entre Georgia y Florida, dejando ya un saldo de 49 viviendas destruidas y cientos de familias desplazadas.
Ante la magnitud de la tragedia, el gobernador Brian Kemp declaró el estado de emergencia en 91 condados de Georgia, donde las llamas, impulsadas por vientos feroces y una sequía extrema, amenazan con reducir a cenizas miles de hogares adicionales.
Mientras los equipos de emergencia luchan sin descanso en los condados de Brantley y Clinch, el humo ya cubre ciudades principales como Atlanta y Jacksonville, obligando al cierre de escuelas y carreteras en una carrera contra el tiempo y un clima que no da tregua.
