EN SALUD
OMS alerta sobre el impacto en la salud mental de las Enfermedades Tropicales Desatendidas
Ginebra. – La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió este viernes sobre el grave impacto en la salud mental de los millones de personas que padecen Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), especialmente en aquellos que enfrentan discriminación, estigma social y problemas de salud mental no tratados.
Enfermedades Tropicales Desatendidas: una carga global
Las Enfermedades Tropicales Desatendidas son un grupo de 21 patologías causadas por virus, bacterias, parásitos, hongos o toxinas, que afectan principalmente a comunidades empobrecidas de África subsahariana, Sureste Asiático y Latinoamérica. Entre las enfermedades más comunes se encuentran el dengue, la lepra, la leishmaniasis, la rabia, la sarna y el envenenamiento por mordedura de serpiente.
Un problema de salud mental ignorado
La OMS destacó que más de mil millones de personas en el mundo sufren de Enfermedades Tropicales Desatendidas y que alrededor de 1.400 millones están en riesgo de contraerlas. Quienes padecen de estas enfermedades de manera crónica presentan tasas más altas de depresión, ansiedad y comportamientos suicidas en comparación con quienes sufren otras enfermedades crónicas.
En particular, enfermedades como la leishmaniasis cutánea, la lepra, la filariasis linfática, el micetoma y el noma pueden causar discapacidades físicas o desfiguración, lo que incrementa el riesgo de estigmatización y discriminación.
Llamado de la OMS a integrar la salud mental en el tratamiento
La OMS urgió a los gobiernos a integrar el cuidado de la salud mental en sus estrategias para la eliminación de las Enfermedades Tropicales Desatendidas. La organización enfatizó la importancia de garantizar que nadie quede atrás, sufriendo en aislamiento o sin apoyo adecuado dentro de sus comunidades.
Avances y desafíos
A pesar de los avances en la lucha contra estas enfermedades, con 58 países habiendo logrado eliminar al menos una de ellas, la OMS expresó su preocupación por la disminución de la financiación destinada a combatirlas, que ha caído un 41% entre 2018 y 2023.
