El Cibao
¡Oro sí, agua también! Informe advierte que minería en la cordillera Septentrional pondría en riesgo ríos y comunidades
Santiago, República Dominicana. Un informe técnico presentado en junio de 2026 recomienda anular concesiones mineras existentes y rechazar nuevas solicitudes en sectores de la cordillera Septentrional debido al alto riesgo ambiental, hídrico y territorial que representan para una de las zonas ecológicas más importantes del país.
El estudio fue elaborado por la Comisión Ambiental de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (CAUASD) y la Comisión de Ciencias Naturales y Medio Ambiente de la Academia de Ciencias de la República Dominicana.
Informe recomienda cancelar concesiones mineras
El documento, titulado Informe de Línea Base Ambiental, Hidrogeológica, Ecológica y Territorial para Decisiones de Ordenamiento Territorial y Evaluación de Compatibilidad de Concesiones Mineras, concluye que las actividades mineras propuestas en áreas como Cobre El Hoyazo II, Monte Hoyazo y Lluvia de Oro son incompatibles con la función ecológica de la cordillera Septentrional.
Los especialistas sostienen que la evaluación no debe centrarse únicamente en la existencia de minerales o en la legalidad de las concesiones, sino en los impactos que la minería podría generar sobre el agua, la biodiversidad y las comunidades que dependen de estos recursos.
La cordillera Septentrional, una fábrica natural de agua
El informe define la cordillera Septentrional como una infraestructura natural estratégica para la región Norte de República Dominicana, debido a su papel en la regulación del agua, el clima, los suelos y la biodiversidad.
Entre los recursos ambientales identificados en la zona destacan:
- Cabeceras de cuencas hidrográficas.
- Nacimientos de ríos y manantiales.
- Acuíferos fracturados.
- Sistemas kársticos.
- Bosques húmedos y bosques nublados.
- Zonas de recarga hídrica.
- Corredores biológicos.
Estos ecosistemas son fundamentales para el abastecimiento de agua potable, la agricultura, el turismo y la conservación de especies.
Ríos y acuíferos podrían sufrir daños irreversibles
Los expertos advierten que cualquier alteración en las zonas altas de la cordillera podría afectar directamente importantes sistemas hídricos, incluyendo los ríos Yásica, Bajabonico, Cabía y Jamao.
Entre las consecuencias identificadas se encuentran:
- Incremento de la turbidez del agua.
- Contaminación de ríos y manantiales.
- Reducción de caudales.
- Sedimentación de cuerpos de agua.
- Impactos en ecosistemas costeros.
- Afectaciones a comunidades rurales y actividades productivas.
Según el estudio, miles de personas dependen directa o indirectamente de estos recursos hídricos para su desarrollo económico y calidad de vida.
Piden estudios independientes antes de cualquier intervención
El informe recomienda que no se permita ninguna actividad física relacionada con exploración o explotación minera hasta completar investigaciones científicas independientes y verificables.
Los especialistas consideran indispensables estudios sobre:
- Hidroquímica.
- Biodiversidad.
- Conectividad subterránea de acuíferos.
- Drenaje ácido de roca.
- Actividad sísmica.
- Efectos acumulativos ambientales.
Además, sugieren realizar inventarios de manantiales, análisis de calidad del agua, pruebas con trazadores hidrogeológicos y modelos detallados sobre el comportamiento de los acuíferos.
Drenaje ácido: uno de los mayores riesgos ambientales
Uno de los puntos más preocupantes del informe es la posible presencia de minerales sulfurados asociados al cobre, oro, plata, zinc y otros metales.
Los expertos explican que cuando estas rocas son expuestas al agua y al oxígeno pueden generar drenaje ácido, un proceso químico capaz de liberar metales pesados y contaminar ríos, acuíferos y suelos.
El documento advierte que este riesgo podría manifestarse incluso durante las primeras etapas de exploración minera, incluyendo perforaciones, apertura de caminos y excavaciones preliminares.
Expertos llaman a priorizar la protección del agua
Los autores del estudio enfatizan que la ausencia de información científica suficiente no reduce los riesgos, sino que los incrementa, especialmente en territorios con sistemas kársticos complejos donde el agua subterránea puede desplazarse rápidamente a grandes distancias.
Por ello, recomiendan aplicar el principio de precaución y priorizar la protección de los recursos hídricos, los ecosistemas y las comunidades que dependen de la cordillera Septentrional.
