EL PAIS
“Primer sermón… y primera sacudida”: Morel Diplán debuta como arzobispo coadjutor en medio del temblor que sacude a la Arquidiócesis
Santo Domingo. – El recién nombrado arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, arrancó oficialmente su misión este domingo con su primera eucaristía al frente de la parroquia Divina Providencia, en Arroyo Hondo… una celebración patronal que llegó justo en un momento ardiente para la Iglesia capitalina.
Morel Diplán, todavía en pleno aterrizaje tras dejar La Vega para asumir su nueva responsabilidad, ofreció una homilía centrada en Malaquías 3:19-20, recordando que la Palabra debe ser el “faro” que guía la vida cristiana.
“La lectura de la palabra de cada día nos orienta; es la luz que ilumina nuestras vidas”, predicó el nuevo coadjutor, quien llamó a los creyentes a no dejarse confundir por ideologías, noticias y voces externas.
“Mantengamos la mirada fija en Cristo”, insistió.
🌟 Un debut con mensaje… y con misión clara
El prelado adelantó que uno de sus primeros pasos será conocer a fondo la Arquidiócesis, ahora que su misión pastoral se traslada a la capital. Acompañará a monseñor Francisco Ozoria, a los sacerdotes y a todas las comunidades, con énfasis en los jóvenes:
“Los jóvenes son el presente y el futuro de la Iglesia”, aseguró.
Morel Diplán define su línea pastoral en tres verbos:
servir, acompañar y escuchar.
Previo a la misa, encabezó una caminata junto a decenas de feligreses por la calle Camino Chiquito de Arroyo Hondo, acompañado del párroco Mario de la Cruz Campusano.
🔍 Contexto caliente: su designación llega justo tras la suspensión de Ozoria
El 10 de noviembre, la Iglesia Católica designó oficialmente a Morel Diplán como arzobispo coadjutor, lo que significa que asumirá la conducción de la Arquidiócesis una vez Ozoria presente su renuncia.
Pero dos días después, el 12 de noviembre, el propio Ozoria sorprendió al país al revelar —mediante un comunicado interno— que la Santa Sede lo había suspendido por supuesta mala administración del patrimonio diocesano en el manejo de recursos económicos, financieros y de personal eclesiástico.
Es decir: el nuevo coadjutor entró a escena justo cuando el escenario está más revuelto que nunca dentro de la Iglesia capitalina.
