EL MUNDO
¡Se apagó la refinería! Ataque ucraniano deja fuera de servicio una planta rusa por hasta seis meses
Rusia. – Un ataque ucraniano dejó fuera de servicio una importante refinería de petróleo en Orsk, en la región rusa de Oremburgo, y las autoridades locales estiman que las reparaciones podrían prolongarse durante hasta seis meses.
El ataque, ocurrido esta semana, provocó un incendio de gran magnitud en las instalaciones y podría agravar los problemas de abastecimiento de combustible que afectan a distintas zonas de Rusia desde hace varios meses.
La refinería se encuentra a unos 1,300 kilómetros del frente de guerra, cerca de la frontera con Kazajistán.
Equipos importados complican las reparaciones
El gobernador de Oremburgo, Evgueni Solntsev, informó que la planta permanecerá cerrada mientras se realizan las reparaciones.
Según explicó, buena parte del equipamiento necesario es de origen extranjero y las sanciones internacionales podrían dificultar la reposición de componentes y extender los trabajos hasta seis meses.
“La planta está completamente parada. Nos estamos preparando para el peor de los escenarios”.
Las autoridades regionales también anticipan que podrían necesitar importaciones de combustible para garantizar el suministro local mientras la refinería permanezca inactiva.
Ucrania intensifica ataques contra instalaciones petroleras
En los últimos meses, Ucrania ha incrementado los ataques con drones y misiles de largo alcance contra infraestructuras energéticas y petroleras rusas.
Estas operaciones buscan afectar la capacidad de Rusia para generar ingresos procedentes del sector energético, recursos que contribuyen a financiar su esfuerzo bélico.
El ataque contra la instalación de Orsk representa un nuevo golpe para la capacidad de procesamiento de petróleo del país.
Rusia enfrenta restricciones en la venta de combustible
Los problemas de suministro no son nuevos. Diferentes regiones rusas han tenido que aplicar medidas para limitar el impacto de la escasez de combustible.
Entre las restricciones adoptadas se encuentran:
- Límites a la cantidad de combustible que puede comprar cada cliente.
- Restricciones temporales en las ventas.
- Prohibiciones para llenar bidones en determinadas estaciones de servicio.
La paralización prolongada de la refinería de Orsk podría añadir presión a este escenario, especialmente si las autoridades regionales necesitan recurrir a mayores volúmenes de combustible importado.
Una refinería fuera de juego y más presión sobre el suministro
La planta de Orsk queda así convertida en otro punto sensible de la infraestructura energética rusa.
Con los trabajos de reparación condicionados por la disponibilidad de equipos y las sanciones, Rusia tendrá que mantener encendidas otras fuentes de suministro mientras intenta reparar una refinería que, por ahora, está con el interruptor apagado.
