Home
Tensión entre la MTA y el plan de renovación de Penn Station tras críticas a proceso impulsado por el gobierno federal

EL CORREO. El presidente de la MTA, Janno Lieber, criticó duramente al responsable designado por el expresidente Donald Trump para liderar la millonaria renovación de Penn Station en Nueva York, Andy Byford, calificando el proceso como “simplemente bizarro” y señalando posibles “apariencias de irregularidad”.
En una carta dirigida a Byford, Lieber cuestionó el costo del proyecto, el proceso de selección del contratista y la relación entre actores políticos y empresariales vinculados al plan, incluyendo al empresario James Dolan, propietario del Madison Square Garden y los New York Knicks.
El proyecto está liderado por Penn Transformation Partners, una empresa conjunta entre Halmar y Skanska, y contempla la transformación de la estación ferroviaria más congestionada de Nueva York, utilizada por unos 650,000 pasajeros diarios. La obra tendría una duración de seis años y comenzaría a finales de 2027, con un costo estimado entre 7,000 y 8,000 millones de dólares, financiado en gran parte por el gobierno federal.
El intercambio de tensiones comenzó cuando Byford envió una carta a Lieber solicitando la firma de un memorando de entendimiento para integrar a la MTA en el proceso de diseño. Sin embargo, la agencia se ha negado durante meses a firmar el acuerdo, lo que ha generado fricciones entre las partes involucradas.
En su respuesta, Lieber afirmó haber conocido la carta de Byford a través de la prensa, sugiriendo que pudo haber sido filtrada, y criticó la falta de coordinación. “Eso no es colaboración, es una maniobra táctica”, señaló.
Desde Amtrak, su portavoz Jason Abrams reiteró el interés en que la MTA participe en el proyecto, aunque lamentó la falta de disposición de la agencia estatal para sumarse al acuerdo.
Por su parte, el entorno político también reaccionó. La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, subrayó la importancia de que el proyecto avance de forma colaborativa y transparente, destacando la necesidad de beneficios para todos los usuarios del sistema ferroviario.
El conflicto ocurre en medio de un contexto político sensible, ya que el expresidente Donald Trump ha impulsado el proyecto y ha sugerido incluso renombrar la estación con su nombre, aunque los planes oficiales aún mantienen la denominación histórica de “Pennsylvania Station”.