EL PAIS
¡Torres al cielo, pero con los pies bien firmes! Expertos piden blindar las construcciones ante terremotos

Santo Domingo. – El crecimiento acelerado de las construcciones verticales en el Gran Santo Domingo y otras provincias ha puesto sobre la mesa una preocupación que no se puede construir a la ligera: la seguridad sísmica.
Especialistas advierten que el auge de torres residenciales debe estar acompañado de estudios rigurosos del terreno, diseños estructurales adecuados y un estricto cumplimiento de las normas de construcción para reducir los riesgos ante posibles terremotos.
Osiris de León pide estudiar el terreno antes de levantar torres
El geólogo Osiris de León considera fundamental realizar un análisis de respuesta sísmica local en las zonas donde se proyecten edificaciones sobre suelos blandos.
Este estudio permite conocer cómo podría comportarse el terreno ante un movimiento sísmico y debe ser considerado antes de definir el diseño estructural de una edificación.
De León explicó que, incluso cuando una estructura ya está diseñada, todavía es posible evaluar su comportamiento sísmico tomando en cuenta las características particulares del suelo sobre el que fue construida.
¿Por qué preocupan los suelos blandos?
Los llamados suelos blandos pueden presentar condiciones que aumentan la vulnerabilidad de las estructuras durante un terremoto.
Entre sus principales características se encuentran:
- Baja velocidad de las ondas de corte.
- Bajas frecuencias de oscilación.
- Fuertes contrastes de impedancia sísmica.
Estas condiciones pueden contribuir a la amplificación de las ondas sísmicas, aumentando las exigencias sobre edificaciones que no hayan sido diseñadas tomando en cuenta las características específicas del terreno.
Las torres siguen creciendo
La preocupación cobra mayor relevancia ante el aumento de la construcción de apartamentos y edificios de varios niveles.
Durante el primer semestre del año, las edificaciones de apartamentos representaron el 57.6 % de los 5,450,657.5 metros cuadrados que recibieron licencias, según los datos citados de la Oficina Nacional de Estadística (ONE).
El crecimiento también se refleja en las edificaciones de mayor altura. Entre enero y julio de este año, el Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones otorgó 102 licencias para construcciones de siete a 15 niveles, frente a las 44 concedidas durante el mismo período de 2025.
Eso significa que las torres están creciendo rápido. La pregunta es si el análisis del suelo y la seguridad estructural están creciendo al mismo ritmo.
Seguridad sísmica: la parte que no puede quedar para después
De León destacó que algunos proyectos importantes en República Dominicana cuentan con respaldo técnico de empresas y profesionales estadounidenses para realizar cálculos estructurales, incluyendo instalaciones de generación eléctrica y centros de salud.
Sin embargo, señaló que la mayoría de los proyectos nacionales son desarrollados por profesionales dominicanos, por lo que considera fundamental mantener y fortalecer los estándares técnicos aplicables a las nuevas construcciones.
¿Dónde están los suelos blandos?
Las condiciones de suelo que requieren especial atención están presentes en diferentes zonas del país.
Entre las áreas señaladas figuran:
- Santo Domingo Norte.
- Santo Domingo Este.
- Valle del Cibao.
- Los Prados.
- Jardines del Norte.
- Los Ríos.
- Villa Mella.
- Los Alcarrizos.
- Santiago.
- La Vega.
- Bonao.
- Moca.
- Salcedo.
- San Francisco de Macorís.
- Valverde.
La presencia de suelos con determinadas características no significa que una edificación vaya necesariamente a sufrir daños, pero sí refuerza la importancia de realizar estudios específicos y aplicar correctamente las normas de diseño sísmico.
Un reglamento que pide actualización
El Reglamento para el Análisis y Diseño Sísmico de Estructuras (R-001) divide el territorio dominicano en dos grandes zonas según su nivel de amenaza sísmica.
La zona de mayor amenaza comprende toda la región del Cibao y una franja de la costa noreste, mientras que las regiones Sur y Este están clasificadas dentro de una zona de amenaza sísmica media.
De León considera necesario actualizar el reglamento, cuya última revisión data de 2011, para incorporar herramientas como la microzonificación sísmica y fortalecer los estudios de respuesta sísmica local.
El otro problema: las construcciones informales
Mientras las grandes torres son sometidas a procesos técnicos y permisos, existe otra realidad que preocupa al sector construcción: las edificaciones levantadas de manera informal.
Eliseo Christopher, presidente de la Confederación Dominicana de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas de la Construcción (Copymecon), afirmó que aunque las edificaciones de gran altura suelen cumplir con estándares elevados, existen “miles y miles” de construcciones irregulares en sus alrededores.
Christopher advirtió que muchas de estas estructuras, incluso algunas de varios niveles, podrían ser especialmente vulnerables ante un terremoto de gran magnitud.
También llamó la atención sobre empresas constructoras que operan informalmente y cuya falta de supervisión puede generar dudas sobre el cumplimiento de las normas técnicas.
Construir formalmente también es una medida de seguridad
Christopher consideró que las autoridades tienen una oportunidad para impulsar la formalización de las pequeñas y medianas empresas de construcción, con el objetivo de mejorar los estándares y reducir progresivamente el número de edificaciones levantadas al margen de las regulaciones.
También valoró las medidas legales destinadas a enfrentar las invasiones de terrenos, al considerar que pueden contribuir a frenar la expansión desordenada de asentamientos.
Torres sí, pero sin jugar con el terreno
El crecimiento vertical puede ser una respuesta a la expansión urbana y a la demanda de viviendas, pero en un país con una amenaza sísmica importante la altura no puede ser el único número que importe.
Antes de que una torre toque el cielo, hay que saber muy bien qué tan firme está el suelo que la sostiene. Estudios sísmicos, normas actualizadas, supervisión efectiva y construcción formal pueden marcar la diferencia cuando la tierra decida moverse.